Arte / 23 de Noviembre de 2012

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Todas las luces

Mes del Arte Fueguino. Ushuaia. Tierra del Fuego.

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Magallanes la llamó “tierra de los fuegos” en 1520, al observar desde su barco las fogatas de los selknam (u onas), al norte de la isla grande. Con temperaturas subpolares, fuegos ardían también en las chozas de los yámanas, pueblo canoero que recorría los numerosos canales del archipiélago. En Ushuaia -‘bahía que penetra hacia el oeste’, en yámana- ahora se realiza el Mes del Arte Fueguino, bajo el lema “El Sur…una luz”.
Nacido en el 2011 como encuentro del arte contemporáneo en la ciudad más austral del mundo, MAF 2012 -iniciativa de la Ciudad de Ushuaia, provincia de Tierra del Fuego y Museo Marítimo Ushuaia-, se presenta como “diagnóstico del estado de la producción simbólica de una comunidad que goza a un tiempo de las ventajas del aislamiento y de todas sus desventuras. (…) La luz del Sur ha sido a la vez un enigma y una ilusión. Fantasías y realidades la rodean y ese caudal, con sus contradicciones, ha sido central en las reflexiones de los artistas”, señala la curadora Ana M. Battistozzi.

Esta edición, coordinada por Gustavo Groh, exhibe 32 proyectos de 55 artistas distribuidos entre 12 espacios: casas históricas, bosques, el antiguo presidio -cuya impronta pesa fuertemente-, que alberga al Museo Marítimo. Allí, los objetos de luz con desechos tecnológicos de Federico Bruni iluminan las minúsculas celdas mientras que fotografías de gallos de riña de Fernanda Rivera Luque, hablan de la privación de la luz.
En el ex presidio, la performance de José Luis Miralles reabrió un boquete hacia la libertad y Alfio Baldovin-María Luján Gasillón, con instalación lumínica y fotografía, “fabrican” luz laboral, imán que atrae a la isla a los migrantes. Luego, padecen el desarraigo, cuestión muy presente y graficada en imágenes nubladas de Malala Lekander. A 3.000 km de Buenos Aires y Provincia desde 1990, existe Aduana entre isla y continente argentinos.
MAF incorporó otras prácticas artísticas: programación de cine, literatura, teatro y un seminario de diseño de montaje a cargo de Fernando Brizuela; invitó a estudiantes del Polivalente de Arte, que con autorretratos dieron el presente en el espacio público. Sumó a creadores de Neuquén, como Valeria Conte MacDonnell con el video de su efímera casa de hielo (con hilos congelados de noche y derretidos de día), y de Río Negro, como Nadia Guthmann que tuvo que portar obra pequeña, magnífico reemplazo de la que había enviado inicialmente, varada en Buenos Aires. La bella instalación de Paula Rivera y Javier Canales de Punta Arenas (Chile) indaga “El secreto del origen”, con objetos cerámicos y tejidos ancestrales.

Las obras incluyen el fulgor del faro de Isla de los Estados en la animación fotográfica de Matilde Marín y el brillo en los ojos de las madres adolescentes, pensando que hallaron así un proyecto de vida, en fotos de Gaby Sais. Están los resplandores de la producción industrial y la luz artificial citadina, como en la proyección de Rodrigo Federico Muñoz Regairaz y en el espantoso Casino, que se asoma a la bella y contaminada bahía.
El Grupo DELborde, puso un acento claramente político en “Horizontes flotantes/Horizontes translúcidos”, una instalación penetrable con palabras positivas y sus antónimos, en varios idiomas. Aunque de apelación universal, la obra remite al Río Gallegos natal de las artistas. Pueblo al fin, todos ven, por ejemplo, la corrupción en acto: crecen y relumbran las mansiones de la ¿nada? Todas luces de la mítica y problemática Patagonia.

 

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