Política / 25 de noviembre de 2012

Moyanismo recargado

Los apóstoles de Hugo

Quién es quién en la nueva mesa chica del camionero. La trastienda del paro y los planes para el 2013. Facundo toma clases.

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Paro y reunión. Hugo Moyano demostró su poder al vaciar la Capital Federal el martes 20. También aprovechó para mostrar en sociedad a sus aliados.

Hugo Moyano llega a las 7 de la mañana a la sede de la Federación de Camioneros. Ya lo esperan en la antesala de su oficina. Al igual que Cristina Fernández, prefiere las reuniones radiales. Le gustan los encuentros mano a mano. Allí recibe a viejos caciques sindicales, empresarios, y a un puñado de políticos que quieren saber qué piensa. También a algunos periodistas. Siempre lo hizo. No suele modificar sus costumbres. Lo único que cambió en el último años fueron sus interlocutores.

Ya no están los escuderos con los que acompañó a Néstor Kirchner, solo le quedan unos pocos soldados de aquellas batallas. Con la fractura de la representación obrera, Moyano se rodeó de nuevos viejos rostros. El secretario general del sindicato de Petróleo y Gas, Guillermo Pereyra, es el primero en la línea de sucesión de la CGT Azopardo. Si bien tienen diferencias a la hora de los análisis políticos con Moyano, Pereyra es clave en el armado. De él depende el abastecimiento de combustibles en buena parte del país. Por eso, el camionero quiso tenerlo cerca. Con Sergio Palazzo, de La Bancaria, el panorama es similar: tiene una cordial relación personal y la posibilidad de acordar un paro bancario. El panadero Abel Frutos -famoso por sus anillos y cadenas de oro- y el titular de empleados del caucho, Juan Carlos Murgo, también se sumaron al círculo de influencia moyanista. Frutos es uno de los más duros con la Casa Rosada en las reuniones a puertas cerradas. Murgo, de perfil bajo, se encargó de realizar una canasta básica con la que Moyano bombardea al secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno.

La cumbre. Buena parte de ellos estuvieron el martes 20 en la CGT cuando promediaba el paro decretado por las mejoras en el impuesto a las ganancias. Moyano los había convocado para mostrar a sus nuevos apóstoles. Algunos llegaron con caras largas, buscando quién ocuparía el lugar de Judas. Sucede que en el corazón de la central fabril miran con recelo la decisión de sumar a Pablo Micheli (CTA) y Eduardo Buzzi (Federación Agraria). Recuerdan que el primero alentó la formación de sindicatos en actividades donde la CGT  tenía representación. Respecto a Buzzi, rememoran las declaraciones del ruralista durante la guerra entre el campo y el Gobierno.

Otra fue la recepción para Luis Barrionuevo, el líder gastrónomico, quien acercó al titular del sindicato de Personal Técnico Aeronáutico (APTA), Ricardo Cirielli. Los une algo más que el espanto.

En tanto, en la vieja guardia, conformada por Julio Piumato, Omar Plaini (Canillitas) y Juan Carlos Schmid (Dragado y Balizamiento), procesan las nuevas incorporaciones. Piumato sigue en su rol de soldado fiel. Por su parte, Schmid tiene un relación más compleja, ya que está incómodo con el corrimiento hacia la derecha que tomó la CGT Azopardo. Preferiría buscar argumentos para correr por izquierda al Gobierno.

Más información en la edición impresa de la revista Noticias.

 

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