Política / 28 de noviembre de 2012

EXCLUSIVO

Olivos por dentro: la intimidad presidencial

La web de la revista NOTICIAS ofrece a sus lectores la nota completa que generó una “caza de brujas” en la quinta. Galería de fotos.

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Terracota, el nuevo color de la casona presidencial en Olivos.

Nota publicada en la revista NOTICIAS del 17/11/2012

Se viven momentos de tensión en la Quinta de Olivos. Hace dos semanas, Florencia Kirchner rompió un televisor LCD de su cuarto. Tiene la pantalla partida de lado a lado y los empleados de la residencia oficial tuvieron que conseguir uno nuevo e instalárselo de urgencia para que la hija presidencial no se quedara sin tevé.

Su madre, Cristina Fernández, también vive días de agitación. El 8N la puso contra las cuerdas. Ese día, mientras se movilizaban casi 30.000 personas en la puerta de la Quinta de Olivos, la Presidenta intentó mostrarse indiferente. Por la tarde, se reunió con intendentes, ministros, gobernadores y funcionarios chilenos en Jefatura de Gabinete, el área residencial reservada para las reuniones de trabajo, y hasta se sacó una foto con la hija del presidente venezolano Hugo Chávez. En la imagen también posaban su hermana Giselle, su hijo Máximo, su nuera María Rocío García y los diputados camporistas Eduardo “Wado” De Pedro y Andrés “Cuervo” Larroque. En ese instante, las cacerolas empezaban a sonar cada vez más fuerte sobre la Avenida Maipú.

Por la noche, comió en familia dentro de la residencia oficial y siguió de cerca las imágenes de las protestas. El menú fue light: carnes blancas y verduras. Y aunque intentó mostrarse desinteresada por la movilización, la orden de reforzar la seguridad de la Quinta estaba dada: una guardia extra de granaderos selló todas las puertas de entrada. Desde el comedor de la casa principal se escuchaban los ruidos de las cacerolas. Los empleados del hogar presidencial que tuvieron que atenderla la notaron más alterada que nunca.

Horas antes, enfurecida por la magnitud de la protesta, había decidido redoblar la avanzada contra el Grupo Clarín que propagaba las imágenes de la protesta. En reunión privada, Cristina les indicó a los camporistas De Pedro y Larroque –invitados por Máximo para formar un muro de contención alrededor de su madre– que hicieran un esfuerzo más para enfrentar la última batalla contra el Grupo Clarín convertido en el principal enemigo a vencer. Además, les pidió que salieran a decir que el Gobierno no se iba a mover ni un milímetro a pesar de las marchas. Esa misma semana lanzaron a la calle una volanteada por el 7D y al día siguiente Larroque criticó a los caceroleros.

Por teléfono, la Presidenta terminó de coordinar con el titular del AFSCA, Martín Sabatella, el anuncio en el que el ex diputado informó cuáles eran los grupos mediáticos que debían adecuarse a la Ley de Medios. Varias veces se comunicó con el jefe de Gabinete, Juan Manuel Abal Medina, que siguió parte de la protesta desde la Casa Rosada. Esa noche, la Presidenta se cobijó en su hijo, que pasa cada vez más tiempo en la residencia.