3 comentarios de “Anticipo exclusivo de la biografía de Lanata”

  1. Dr. Lobo Aragón ¿no se podría, directamente, hacer cumplir la ley? Porque, ¿quién formaría parte de esa comición? ¿Los políticos? ¿los jueces? ¿con qué autoridad moral? ¿Con la demostrada en el Pacto de Olivos, el “que se vayan todos”, para seguir quedándose, los “informes especiales” del “periodismo independiente”, los documentos episcopales, las sentencias arregladas de antemano, las “purgas de fuerzas de seguridad”?

  2. CREACIÓN DE UNA COMISIÓN ANTIMAFIA
    OPINIÓN
    Hablar de la corrupción reinan¬te, porque no sólo se encuentra muy difundida sino que también impera en amplios sectores de la sociedad, puede resultar aburrido a fuerza de reiterarlo, ya se ha dicho que existió siempre, pero que ja¬más se alcanzaron los alarmantes niveles que posee en la actualidad y, lo que es peor, el grado .de resig¬nación, de tolerancia y hasta de pa¬ciente aceptación con el que se la ve en estos días. Nihil novi sub sole (no hay nada nuevo bajo el sol), sí ya lo sabemos, y sin embargo pareciera que con el ánimo de ha¬cerle frente de alguna manera a la putrefacción invasora, alguna tácti¬ca nueva podría aparecer. Legislatura de Tucumán ha aprobado, por unanimidad, – en su momento – la cre¬ación de una comisión antimafia que aún no ha comenzado a actuar. Pasa lo mismo con el cojo, habrá que verle andar para tener idea de los efectos que podrá tener en su desempeño, mientras tanto es una posibilidad que se quiere ver con una esperanza despierta, por la ne¬cesidad de que algún implemento destinado a este fin tenga un resul¬tado positivo y alentador, más que por válidas experiencias – que no las hay- ni por profundos y talento¬sos programas, que no se sabe si existirán o no.
    En principio su objeto sería el de proyectar mejoras en la legisla¬ción, de tal modo que los naturales organismos que tiene la sociedad para luchar contra el delito – policía y justicia -, vean facilitada su ac¬ción y hasta tengan resultados va¬lederos. En este sentido se ha seña¬lado, reiteradamente, que los delitos no se castigan por que no pue¬den ser judicialmente probados, y que si las pruebas existen, se en¬cuentran los modos de eludir las penas, y que las escasas veces en que las penas son impuestas, los picaros delincuentes encuentran el resquicio, la brecha, el postigo e incluso la puerta ancha para eludir todo cargo. En nuestro ámbito le-gislativo no puede pensarse en adecuarse el Código Penal, ya que está sujeto a la jurisdicción nacio¬nal, pero se aplica por medio de la policía y la justicia, instituciones que sí son legisladas, gobernadas y presupuestariamente dotadas desde el ámbito provincial.
    Pero además de mencionarse la necesidad de adecuar la legisla¬ción, la administración y el presu¬puesto de los organismos que tie¬nen a su cargo la seguridad pública, también se ha mencionado la posibilidad de que la comisión an¬timafia llegara a realizar ciertas in-vestigaciones. Incluso – en contra de esta comisión – se ha menciona¬do la inconveniencia de trasformar a la Cámara en un poder investiga¬dor. Es lógico: ni la legislatura co¬mo corporación, ni tampoco sus miembros individualmente, cuen¬tan con elementos, antecedentes, experiencia ni idoneidad requeri¬dos para llevar a buen término in¬vestigaciones de tipo detectivescas. A pesar de eso se ha supuesto que cierto tipo de investigaciones precisas a realizar, ya que para fa-cilitar la lucha contra el delito se requiere saber con que mecanis¬mos el delito funciona y cuales de sus males son los más aflictivos para una comunidad.
    La comisión buscará los modos de combatir las mafias. ¿Por qué las mafias, es decir el crimen orga¬nizado y no el crimen en general? Hay motivos, además que siempre por alguna parte se deberá comen¬zar, el crimen organizado suele ser más dañino que el producido en forma eventual y el hecho de exis¬tir alguna organización – cómpli¬ces, auxiliares, jefes, comunicacio¬nes, planes- ayudaría a desenvol¬ver el ovillo una vez hallada su punta.
    Se ha aprobado crear la comi¬sión. Y sin embargo no se la ha constituido, no se ha designado a los miembros que la integraran. Podría ser que la falta de entusias¬mo se debiera a un lamentable pe¬simismo, a una actitud propia del no te metas, o a un cómodo propó¬sito de colaborar con la creación pero para que trabajen otros.
    Muchas causas podrían haber para que los legisladores no se sientan atraídos a volcar sus empe¬ños en esta actividad nueva, y seguramente será validos, justificados, racionales, legítimos. Pero también podría haber motivos de¬leznables que corroborarían la actitud condescendiente, que – estaría mostrando la sociedad – en general ante el delito y la corrupción, un político que combata a la corrup¬ción Se muestra ante su electorado en una posición simpática, atrayente, que capta voluntades, que gana votos. Pero los corruptos, especial¬mente los que practican las corrup¬ciones en sus formas mas leves, suaves, mansas y apacibles, son (¿debiera decir, somos, quizás?) multitudes. No tenemos ideas de su número por que las encuestas no se han ocupado de ellos, pero sí disponemos de evidencias para sospechar su cuantía. Más aún se ha verificado que ciertos funciona¬rios qué son, a la vez candidatos, han mostrado cierta suave condes¬cendencia hacia formas muy gene-ralizadas del cohecho. No quere¬mos pensar que en ningún caso fuera éste el real motivo para mos¬trarse desganados de comenzar una lucha contra la delincuencia apro¬bada por la Cámara mediante la creación de su comisión antimafia. No puede ser. Los motivos de los políticos con toda seguridad son motivos dignos, respetables, váli¬dos. Pero ¿se habrán sacado núme¬ros de cuál actitud es la que recoge más votos? ¿la que dice: ciudada¬nos! Apoyen mi lucha en contra del delito combatiendo las mafias, o la de representarse con ademanes suaves sosteniendo que hay que vivir y dejar vivir, o estimando que la corrupción no es más que un sistema de la gravedad ha que ha llegado la descomposición de la economía, interpretando que los complejos mecanismos precisan del aceite, o apreciando que quizás así como la función hace al órgano, la sociedad crea los implemen¬tos adecuados para que medré el conjunto?. La Cámara ha resuelto crear esta novedosa comisión con una misión eterna y siempre difí¬cil, especialmente en las actuales circunstancias. ¿Cuál será su de¬sempeño, cuáles sus triunfos y sus fracasos?, es algo que la ciudada¬nía tucumana podrá averiguar y sacar en limpio. Su fracaso podría producirse de inme¬diato, su triunfo llevará años de fatigables y sacrificados esfuerzos. Para los varones se han hecho las empresas, dice el autor.

    DR. JORGE B. LOBO ARAGÓN
    Ex-Secretario de la Corte, Ex-Juez Penal, Ex-Fiscal Penal -Ex- Secretario de Seguridad- Ex legislador

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