Personajes / 20 de Diciembre de 2012

Martín (41) y Federico (35) Churba

“Estamos perdiendo competitividad”

Primos y continuadores de una dinastía creativa, uno diseña ropa, el otro muebles y luminarias. Exportación y alianzas de negocios.

Diseñadores. Cada cual con su materia prima, comparten el gusto por la creación. Innovación y funcionalidad, entre sus metas comunes.

Martín, diseñador de moda, tiene “más prensa” pero Federico viene con todo: acaba de recibir el Premio Konex al Diseño Industrial, desarrolla y produce muebles y luminarias. Los dos marcan tendencia y tienen genes creativos. En su ADN, varias generaciones concentraron buenas dosis de creatividad, aunque de nada hubiese servido de no estar irrigados por venas propias, por las que fluye talento.

Noticias: ¿Grado de parentesco?

Federico: Primos hermanos.
Martín: Con algunas peculiaridades. Los dos nos llamamos Lázaro –como segundo nombre– por nuestro abuelo, que se llamaba Ezra, nacido en Damasco, Siria. Vino a la Argentina a los 5 años. Ezra fue traducido como Lázaro, en teoría. Porque alguien me dijo que Ezra debió traducirse como Elías.

Noticias: ¿Comparten el abuelo paterno?

Martín: Sí, el que fundó la dinastía Churba.
Federico: Trajo en la sangre la creatividad, el diseño y el detallismo.

Noticias: ¿Cómo son las familias de uno y de otro? ¿Casados, solteros, con hijos?

Federico: Yo vivo con tres chicas. Mi mujer, Heidi (35) que es arquitecta, y nuestras dos hijas Nina (3) y Gala (1).
Martín: Yo vivo con un varoncito, arquitecto también, Mauro César Bernardini (41), casado en primeras nupcias conmigo el pasado 21 de diciembre, de acuerdo con la nueva ley de casamiento igualitario.

Noticias: Antecedentes en el rubro del diseño: ¿dos o tres generaciones?

Martín: Tres. La piedra basal es Alberto Churba, nuestro tío abuelo, el hermano menor de nuestro abuelo –el más chico de seis hermanos–; es el famosísimo del local en la esquina de Cabildo y Juramento, que nos abrió a nosotros las puertas.
Federico: Pero el patriarca de los pájaros fue el abuelo Ezra, que les dio oportunidades a su hermano Alberto, a sus hijos y a sus nietos… De hecho esa galería con rampas, en esa esquina, la construyó él. Ya no queda nada, pero nosotros corríamos por ahí.

Noticias: ¿Ellos los indujeron a que se dediquen al diseño?

Federico: (risas) ¡Nos obligaron! ¡Nos pegaban con una regla!
Martín: (más risas) ¡A mí con una escuadra!

Noticias: Ambos son diseñadores, uno industrial y otro textil. ¿Cuál es la diferencia?

Martín: Yo estudié bellas artes, actuación, pero no diseño. Fede tiene una creatividad forjada en la vida y un método de trabajo ligado a lo académico. Mirá todo esto (señala el amplio showroom con los objetos perfectamente expuestos); si venís a Tramando vas a ver todo catártico.
Federico: Hice diseño industrial en la UBA. Creo que la diferencia tiene que ver con el tipo de producto que hacemos. Yo hago muebles; Martín se maneja con telas. La tela tiene plasticidad y posibilidades de ensayar, de jugar con ella. Los diseñadores industriales tenemos otros procesos de transformación más rígidos, prolongados y más dependientes de terceros. Es como la arquitectura. ¡Fijate el tiempo que pasa entre el proyecto y la finalización de una obra!
Martín: La diferencia es tangible. ¡Yo te hago una remera en un minuto! (carcajadas)

Fotos: Producción. Esteban Vedia.

Más información en la edición impresa de la revista.

 

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