Radio / 20 de diciembre de 2012

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Periodistas y engranajes

“El puente”. Conducción: Luis Novaresio. Con Alejandra Dirasar, Valeria Cavallo, Rodolfo Cingolani, Claudio Zin y equipo. AM 710, Radio 10, lunes a viernes, 18 a 21.

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Una vez encontrada una mecánica, una radio camina sola. Y Radio 10 funciona como un reloj. Pero hay otros dos protagonistas que no son fáciles de integrar en un sistema: uno son los periodistas y el otro los oyentes. Luis Novaresio, por su parte, ya es una pieza de la 10. Conduce un programa ágil y realiza un promedio de doce entrevistas en tres horas (más las columnas de opinión, los informativos y las tandas).
El oyente interactúa con “El Puente” y compone otro punto cardinal de su desarrollo, porque es emisor y receptor al mismo tiempo (este parece ser el futuro de los medios). Novaresio tiene condiciones naturales para la conducción radial, como ser espontaneidad y desinhibición. Y a Novaresio le va muy bien en la 10. Pero, y ese es el tema que más llama la atención, Novaresio, en pleno éxito, ha decidido dejar el emporio de Cristóbal López.

¿Por qué? La primera respuesta es un chiste, aunque todo chiste tiene algo serio: Novaresio trabaja a veces con un pincel de pelo de camello, mientras alguno de sus compañeros prefiere la brocha gorda (son famosas, por caso, sus discusiones con Eduardo Feinmann, en C5N). La segunda respuesta es más seria aunque, en radio, toda seriedad puede tener algo gracioso: el periodista abandona el engranaje y en enero estará en Radio La Red.

Tal vez tiene una buena oferta económica y quizás, en un año electoral, quiera  probarse en el segmento más político e informativo del dial (de 6 a 9). Lo concreto es que Novaresio será parte de otro emporio cercano al gobierno, ya que La Red pertenece al dúo Daniel Vila y José Luis Manzano.

“El Puente” sabe administrar la capacidad operativa de la 10 y le saca jugo a la inmediatez: a pocos minutos de que la Cámara de Nueva York aceptase la propuesta argentina, ya estaba al aire con el abogado de los bonistas italianos y con el defensor de los bonistas de Nueva York (excelente la producción de Silvia Ferro, Yamila García y Mauro Gago).

Pero a veces se excede. Durante los disturbios frente a la Casa de la Provincia de Tucumán, un movilero le pasó con un participante de la protesta. Y el conductor, que venía de proferir encendidas arengas contra los destrozos, le dijo al entrevistado: “Mi nombre es Luis Novaresio cuál es su nombre”. Y sonó inquisitivo, violento. Hizo recordar, por lo distinto, a los informativos de la BBC en FM Premium, donde los conductores no modulaban la voz, no expresaban rechazo ni simpatía y, para no ofender a otras religiones, ni siquiera decían Tierra Santa (preferían decir Palestina).
Un buen programa de “la vuelta” (18 a 21), en el que la agilidad y la cantidad conspiran contra el fondo: tantas noticias no producen sentido. Tragedias, masacres y tránsito, todo junto, forma parte, en su amontonamiento y rápido olvido, de aquello que se ha dado en llamar “la pobreza de experiencia del mundo moderno”.

 

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