Deportes / 27 de Diciembre de 2012

Un año en el infierno

Campeones del escándalo

Violencia, drogas y juego sucio. ¿Qué les pasa a los deportistas de alto rendimiento?

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El hombre-rayo. Usain Bolt batió todos los récords, pero fue cuestionado por una presunta “fiestita” con atletas suecas.

En 1933, Francisco Lomuto y Antonio Botta compusieron la “Marcha del deporte”, una canción de tono épico, que dice que el deportista tiene “en el alma un deseo de honor y de gloria que vibra y es siempre emoción”. Pero en casi 80 años, las cosas parecen haber cambiado bastante. A lo largo del 2012, de hecho, fueron demasiados los casos donde deportistas profesionales se vieron involucrados en distintas clase de escándalos. Sexo, droga y rock and roll en un mundo del deporte que cada vez más empieza a parecerse a la imagen triste de la decadencia rocker. ¿Dónde están la ética deportiva, el espíritu de “caballerosidad” y el sentido del honor del que hablaba la marcha? Ciertamente, y para empezar por algún lado, en la final de la Copa Sudamericana, brillaban por su ausencia.

Juego sucio. Segunda final de la Copa Sudamericana, Tigre pierde 2 a 0 ante San Pablo. Al ingresar al vestuario en el entretiempo, autoridades de seguridad agredieron a futbolistas del Matador y hasta los amenazaron con armas de fuego. Hubo golpes, sangre y muebles rotos. La primera advertencia la dio Néstor Gorosito, que salió del túnel y avisó a los medios. “Fue una emboscada. Nos estaban esperando. [Rubén] Botta quedó con el ojo cerrado. A [Damián] Albil le pusieron un arma en el pecho”, explicó el jefe de seguridad del club de Victoria, Rubén Pasquini.

Lejos de las armas, pero también de todo atisbo de “fair play”, el futbolista brasileño Luiz Adriano entró por mérito propio en la galería siniestra del deporte. Liga de Campeones, partido por el Grupo E entre Nordsjaelland, de Dinamarca, y Shakhtar Donetsk, de Ucrania. El árbitro marca un pique en mitad del campo visitante por un choque entre dos jugadores. El uso y costumbre del juego limpio es que la pelota vuelva al que la tenía. Pero Adriano, metido entre los defensores locales, sin dudarlo, salió disparado al ver que la pelota iba hacia su sector y quedó mano a mano con el arquero. Lejos de frenarse, el delantero tiró una finta y definió con el arco libre. Su excusa fue que “su instinto goleador lo llevó a actuar así”. Por su accionar, la UEFA abrió un procedimiento disciplinario por falta de deportividad y el Comité de Control y Disciplina le impuso un partido de suspensión por “violación de los principios de conducta” de la Champions League. Además, el delantero debió “realizar un día completo al servicio de fútbol de la comunidad”.

Más información en la edición impresa de la revista.

 

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