Cómo es la guerra de los libros truchos
La banda liderada por “El Apócrifo” fue procesada. Documentos, los autores más afectados y el ranking de los libros más truchados.

En Argentina, los libros falsificados provocan perdidas por 10 millones de dólares anuales para la industria editorial. [ Ver fotogalería ]
Fue el primer gran golpe a la producción y venta de libros falsificados, un fenómeno que vino creciendo en los últimos años y que alcanza a alrededor del 10% del total de ejemplares editados en la Argentina.
A fines de diciembre, el juez federal Rodolfo Canicoba Corral procesó y embargó a una banda de siete personas acusadas de falsificar, distribuir y comercializar miles de libros de autores nacionales y extranjeros, de distintas editoriales, tanto best sellers como clásicos. La decisión judicial fue consecuencia del secuestro del mayor cargamento de textos truchos en la historia del país –más de 140.000 ejemplares– realizado a fines del 2010 en un depósito en Floresta. Allí, los investigadores se encontraron con pilas de bultos prolijamente cerrados con plástico transparente, agrupados por títulos, listos para su distribución. Había textos de autores como Gabriel Rolón, Bernardo Stamateas, Ari Paluch, Luis Majul, Felipe Pigna, Eduardo Galeano, Isabel Allende, Paulo Coelho, Elizabeth Gilbert, Stephanie Meyer y Antoine de Saint Exupery, entre otros. “Era el depósito soñado de cualquier editorial porque todos los libros que estaban ahí eran los más vendidos. Los que falsifican, trabajan con los éxitos”, relata Augusto Di Marco, gerente de Alfaguara Argentina.
Los libros apócrifos secuestrados iban a ser vendidos en la feria de Parque Centenario, en distintos puestos de la Ciudad, enviados al interior y a países limítrofes. En otros cinco allanamientos en Capital, dispuestos por el fiscal de la causa, Carlos Rívolo, y llevados a cabo por Gendarmería, también se encontraron gran cantidad de tapas de libros sueltas, páginas impresas y filminas transparentes que iban a ser utilizadas en la producción ilegal. El líder de la banda procesada por violar la ley de Marcas y la de Propiedad Intelectual es Alberto Saturno (53), de origen uruguayo. Su último cumpleaños lo festejó con una torta en forma de libro, cuyo “título” era “El Apócrifo”.
Por tratarse de un circuito ilegal, no hay cifras precisas sobre el volumen de libros pirateados en la Argentina. No obstante, la Cámara Argentina de Publicaciones (CAP) estima que por año superan el millón de ejemplares, con un perjuicio que asciende a los 10 millones de dólares. “En los últimos 20 años, la piratería editorial dejó de ser marginal y se fue incrementando. En los últimos cinco, se agravó porque las copias apócrifas comenzaron a ser muy parecidas a las originales”, advierte Rodolfo Blanco, presidente de la Comisión Antipiratería de la CAP.
La causa judicial se inició por una denuncia de Planeta –una de las editoriales que más activamente se está moviendo contra la piratería–, a la que luego se sumaron otra media docena de sellos. La decisión de ir a la Justicia –según le dijo a NOTICIAS Pablo Slonimsqui, abogado de Planeta– se debe a que “hay un compromiso de todos los sectores de la industria editorial, no solo con la defensa de los intereses de un determinado sello, sino también con los derechos de los autores, los distribuidores y libreros honestos, y la calidad del producto que llega al lector”.




Después quieren que la gente lea, como fomentar la lectura si los libros están carísimos, o son solo para los ricos?
los libros truchos por asi llamarlos cuestan un 30 a un 40 % menos, por que no bajan los precios de los libros originales, asi se acaba este negocio de los truchos . ……………………..
Los libros SON muy caros. Existirá la industria de las fotocopias las universidades extranjeras , las de alla lejos y en las de aca cerca. Se fotocopian muchiiisimos libros de texto
El problema radica en el desmesurado precio de los libros, una mafia “legal” manejada por las “editoriales legales”.
Adhiero totalmente.
Las fotocopias permitidas por las universidades, incluso privadas, son otro foco de ilegalidad. Hay docentes que arman apuntes con fotocopias de libros y las fotocopiadores les hacen regalos de fin de año a quienes mandan a sus cursos a comprar libros fotocpiados o truchos.
Si las universidades sancionaran a los alumnos y docentes que tengan fotocopias y las papeleras no les vendieran remas a las fotocopiadoras. Los docentes podrían escribir libros y cobrar derechos y las papeleras venderles a las editoriales y los alumnos tener material digno a precios mas razonables por cuestiones de escala.
no tenes ni la menor idea de como funciona una universidad en relacion a eso. Si prohiben las fotocopias directamente cierran las facultades, nadie podria estudiar, “los docentes podrian escribir libros”??? tampoco veo que tenes mucha idea sobre la docencia. Gonzalo, desde tu sillita ahi escribiendo es muy muy facil. hablas sin saber, amigo
Es notable defender la ilegalidad. Es absolutamente correcto y cierto el comentario de Gonzalo Yrurtia.
en el parque centenario también se están vendiendo cd’s FALSOS. no truchos, sino FALSOS. igual que los libros. habría que denunciar eso también.
Ni hablar de los textos universitarios!!! El elevado precio obviamente incentiva la compra del trucho
MUUUUUYYY CAROS LOS LIBROS…. Tiene que aparecer una Editorial Tor, una Claridad… Lo que salva son las ediciones de los diarios que se están revendiendo en la calle Corrientes. Pero títulos de actualidad…minga!