Blogs / 19 de febrero de 2013

El sexo a los 60

Un estudio científico revela que el comienzo de la tercera edad es el mejor momento para liberarse.

Ni el aumento de la expectativa de vida ni la liberación femenina alcanzan para explicar por qué, para las mujeres, la existencia ya no se termina a los 60. Una multitud de factores (económicos, educativos) dejan sin efecto los tabúes que las condenaban, a partir de esa fecha, al abuelazgo y el retiro. No solo algunos de los más importantes mandatarios mundiales son mujeres de esa edad –Dilma Rousseff (65), Angela Merkel (58) o Christine Lagarde, directora del FMI (57), por dar algunos ejemplos–; también las de sesenta que circulan por la calle dan testimonio de que nada se termina después de la mitad de la vida, e incluso, prueban que muchas cosas pueden empezar de nuevo y mejor. El sexo es uno de los ejemplos más claros de un tabú que se ha vuelto obsoleto.

Dice el lugar común que una mujer posmenopáusica ya no siente deseo y prefiere consagrarse a la soledad después de la viudez o el divorcio (basta recordar las calificaciones que recibió la tapa de NOTICIAS, “El goce de Cristina”, en el mes de septiembre, cuando sugería una relación placentera de la Presidenta con el poder). Las de 60, según el mito, carecen de libido. La pasión las ha abandonado.

Un estudio realizado por la psicóloga Clara Coria, basado en entrevistas con personas de esa edad y volcado en el libro “Erotismo, mujeres y sexualidad. Después de los 60” (Paidós), demuestra lo contrario: que todo puede volver a empezar en la madurez. Aquí, sus puntos principales:

• Según Coria, y a partir de los testimonios recogidos, cuando se aplaca la urgencia hormonal de la juventud, se conquista la dimensión del erotismo, que hace del goce algo más que un acto de descarga. El sexo puede resultar mejor que a los 20 años.

• Después de la menopausia, cuando no hay que evitar el embarazo, la sexualidad se libera.

• Es el tiempo de las segundas parejas. Muchas mujeres tienen nuevos partenaires con quienes experimentar otras sensaciones, e incluso, superar las limitaciones de sus parejas anteriores.

“En los tiempos que corren, se han producido flexibilidades que han permitido a las mujeres expresar a voz cantante lo que hubiera sido motivo de reprobación social hace unas décadas”, dice Coria.

Para muchas, este es el tiempo de capitalizar el aprendizaje de una vida. Cumplidos los ritos sociales del matrimonio y la maternidad, “libertad” es la palabra clave. Para ejercer la pasión a pleno, en la profesión, los afectos y el amor.

 

 

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