Salud / 22 de febrero de 2013

Braulio Dias

Guardián de la vida

El biólogo dirige uno de los principales organismos de la ONU, que protege la biodiversidad. Por qué todos somos culpables.

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El biólogo Braulio Dias (59) es secretario ejecutivo de la Convención sobre Diversidad Biológica (CDB), el órgano de la ONU responsable de hacer que los países avancen en la implementación de políticas de conservación ambiental. Cada dos años, la CDB reúne a unos 200 países en la Conferencia de las Partes (COP), que se destina a establecer metas ambientales internacionales. Dias es un raro ambientalista que no se rinde al catastrofismo. Para él, los problemas climáticos y de biodiversidad tiene soluciones conocidas. “Lo que falta es ganar escala”, dice. Nació en los Estados Unidos pero fue criado en Brasil, donde fue funcionario para la protección de la biodiversidad.

Periodista: ¿Exageran los ambientalistas?

Braulio Dias: Todavía sabemos muy poco de biodiversidad. Se estima que apenas el 10% de las especies que existen en el territorio brasileño son conocidas. Al mismo tiempo, hay estudios que comprueban que nunca se perdió tanta biodiversidad en el mundo como en los últimos 50 años, a causa del crecimiento demográfico y la demanda alimentaria, de transporte y energía. Un ejemplo es el fenómeno conocido como el colapso de los pescaderos. La reducción drástica de algunas especies de peces ha obligado a los pescadores a ir cada vez más lejos de la costa en busca de especies que no fueron exploradas. Con normas rigurosas y fiscalización eficaz, países como Nueva Zelanda e Islandia consiguieron revertir ese proceso. En los Estados Unidos, en algunas áreas de la costa este, también hubo avances.

Periodista: Un estudio reciente concluye que proteger la biodiversidad del planeta costaría 81 mil millones por año, pero el compromiso de los países con la ONU es destinar a ese fin, hasta el 2015, apenas 10.000. ¿No es poco dinero?

Dias: La estimación de 81.000 millones es, en parte, un marketing de la desesperación. No tenemos cuentas muy precisas de cuánto va a costar la recuperación de la biodiversidad en todo el mundo. El dinero tiene que venir de diversas fuentes, no solo de los países ricos.

Periodista: China tuvo que cancelar vuelos, suspender clases y el funcionamiento de fábricas debido a la polución atmosférica. ¿Qué consecuencias tendrá todo esto en el futuro?

Dias: El crecimiento acelerado de China, en las últimas décadas, se dio con un alto precio para el ambiente. Toda la región al oeste de Pekín está en proceso de desertificación por causa del desmonte. En el año de los Juegos Olímpicos, el gobierno tuvo que transferir industrias de las ciudades hacia el interior del país, en un intento de reducir la polución del aire. China ya entendió que el desarrollo a cualquier costo se cobra su precio. Pero esa percepción llegó tarde, y lo que ellos hacen es trasladar el problema para otros países de Asia y África. Es lo que sucede con la madera, que los chinos compran a otros países sin importarles las certificaciones de origen. Actualmente, no está más permitido explotar madera de bosques en China, y la tasa china de reforestación es diez veces la de, por ejemplo, Brasil.

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