Deportes / 1 de Marzo de 2013

fútbol vintage

El campeonato de los técnicos

Faltan figuras en la cancha. El show queda en el banco, en manos de viejas glorias.

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Lejos de aquellos mercados de pases convulsionados con ventas millonarias, los primeros meses del año tuvieron escaso movimiento. Así, el espiral negativo en el que está inmerso el fútbol argentino, con jugadores que piden a gritos emigrar a mercados más rentables por más que hayan jugado apenas un puñado de partidos, encontró en el banco de suplentes lo más destacado para el Torneo Final 2013. Ya no se trata de las pausas franciscanas de Juan Sebastián Verón, ni de los goles de Martín Palermo o las apiladas del Burrito Ortega. Todo lo contrario. Salvo las excepciones de último momento de Juan Román Riquelme y Fernando Gago, como nunca, el foco está puesto en los entrenadores. Por eso, ante el escaso nivel que muestran la mayoría de los equipos, los reflectores están en el banco de los suplentes, con entrenadores de jerarquía que pueden darle un nuevo valor agregado al devaluado fútbol argentino, que ostenta en tiempos del Fútbol Para Todos una deuda de 1.121 millones de pesos.

Por caso, los dos clubes más importantes del concierto vernáculo sacudieron todos los esquemas con las vueltas de dos de los técnicos más ganadores en la historia del fútbol argentino: Ramón Díaz y Carlos Bianchi. Algo así como dos talismanes de la buena suerte en medio de tanta oscuridad. Sus logros en tiempos pasados los catapultaron nuevamente a River y Boca, respectivamente. Ambos cargan en sus espaldas ser los DT más ganadores en la historia de sus clubes. Ramón, como le gusta que le digan, suma siete títulos con el Millonario (además de uno con San Lorenzo). Apenas desembarcó en River, se percibió un cambio de atmósfera tanto adentro como afuera del campo de juego. Tan polémico y carismático como siempre, Díaz tendrá la misión de sacar, nuevamente, a River campeón.

Y Bianchi obtuvo nueve campeonatos con los xeneizes y cinco con Vélez. Aunque no logró ganar ningún Superclásico en el verano, el Virrey apunta todos los cañones para un semestre con triple competencia, aunque la Copa Libertadores es la que siempre lo desveló.

Deseos opuestos. Uno, el riojano, se moría por regresar a Núñez, club cuyo último balance arrojó un pasivo total de 216,8 millones de pesos. Números que no asustaron a Passarella para contratar a Díaz a cambio de un millón de dólares por temporada. “Volví porque soy soldado del club”, explicó en su primera conferencia de prensa. Con tal de volver a pisar el césped del Monumental dejó de lado su enorme ego para alinearse con Daniel Passarella, otro ex jugador que ganó todo con la banda como jugador y DT. Así el Káiser logró salir un poco del ojo de la tormenta ya que bajo su conducción, River descendió a la B y ese lastre lo estigmatizó tanto o más que su forma personalista de conducir la vida política del club. Ramón, fiel a su estilo picante, ya dejó sus huellas cargadas de ironía y avisó que pretende devolver a su River la grandeza que supo cosechar tiempo atrás. En su visión, es tiempo de sembrar sin perder de vista que conduce los hilos del club más ganador del fútbol doméstico.

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