Personajes / 1 de marzo de 2013

Juan Gil Navarro (39)

“‘Es lo que hay’ es una frase cancerígena”

Protagoniza la tira “Mi amor, mi amor” y hace teatro. La fidelidad y el amor. Resignación social y la locura contagiosa del poder.

En su camarín del teatro, una bolsa de dormir lo arropa durante alrededor de una hora en el intervalo entre las grabaciones de “Mi amor, mi amor”, la tira que encabeza en Telefe, y las funciones de “Cock”. Pero en cuanto dan sala, Juan Gil Navarro hace lo que aprendió de Alfredo Alcón: se sienta entre bambalinas y va escuchando cómo se arma el rompecabezas de butacas habitadas. Dice que ese silencio cuchicheado le resulta una especie de mantra, el principio del misterio al que luego se entrega. Se siente parte de una generación de actores que todavía dan examen, pero ya eso de ser en función de la evaluación, le parece una idiotez “porque uno no termina de descubrir lo que puede hacer”. También le resulta limitante aceptar sólo personajes que supone cómodos. “No hay crecimiento si uno no le pifia, si no hay un riesgo”.

Noticias: ¿Cuáles son los riesgos que toma hoy?

Juan Gil Navarro: Yo ando en moto y andar en moto hace que estés muy atento a jugar con la física, la propia y la de la moto. Si vas muy tenso, no disfrutás y te la das. Si vas muy relajado, con la cabeza en cualquier lado, también te la das (se ríe), es un punto intermedio. El disfrute de la moto o del escenario tiene que ver con eso: cuando uno se relaja demasiado y piensa que tiene un terreno conquistado, te das la piña.

Noticias: ¿Recuerda cuándo fue que dejó de rendir examen y empezó a aflojarse?

Gil Navarro: Sí, estaba haciendo “Vidas robadas”. Mi personaje y el de Adrián Navarro eran villanos, pero eran las carencias y los odios los que hacían a estos dos tipos ser lo que eran y esa creo que fue la primera vez que me corrí de toda seguridad y surgieron cosas que estaban al borde de la comedia, del ridículo prácticamente. Fue muy alivianador. Y después, por el consejo de mi mujer y de Nancy Duplaa, cuando fui invitado por 15 capítulos a “Graduados” y empecé a jugar… (imita el tono de su personaje).

Noticias: Las historias que está haciendo en teatro y en televisión cuestionan la fidelidad, algo así como ser fiel o serse fiel, acotarse al deber ser o jugar.

Gil Navarro: Sí, por eso es tan interesante meter el dedo en la llaga. Me han dicho “me parece una barbaridad que hagan un elogio de la infidelidad”. No, no es un elogio a la infidelidad, tiene un punto de partida muy interesante para pensar, si uno tiene la valentía de querer pensarlo: ¿cuántas formas de amor hay? La cantidad de personas que hay en el mundo. Lo que sí creo que hay que respetar es no joderle la vida al otro, tener la valentía para decirle lo que a uno le pasa.

Noticias: En el programa, sus mujeres terminan diciendo que ya no saben quiénes son. Algo de eso se ve también en la obra.

Gil Navarro: “Quién soy” es una pregunta para toda la vida, todos los días. Quién soy.

Noticias: ¿Qué se contesta a eso?

Gil Navarro: No tengo la menor idea. Yo tuve el enorme privilegio de poder ser otros personajes, sin pagar las consecuencias. Creo que en lo más primario de mi elección como actor, estaba la posibilidad de escaparme de una realidad que yo no quería, con mis padres separados, con conflictos, con lo que fuera… escaparme de eso y poder ser otro, lo que los demás quisieran.

Noticias: ¿Hoy tiene más aire respecto de esa necesidad de aprobación?

Gil Navarro: Sí, sí, mi closet de este momento es no hacer más fuerza, no vender un personaje lleno de seguridades, “qué pensás de esto”, “no tengo idea”, “qué pensás de aquello”, “tal cosa”, “es controversial”, “sí, pero es lo que pienso”.

Noticias: Dice que añora las historias oscuras que metan el dedo en la llaga, ¿de qué hablaría hoy?

Gil Navarro: Hay una frase que es altamente cancerígena, esa mierda de “es lo que hay”, la evolución de otra frase de mierda, el “no te metás” del Proceso. El “es lo que hay” es la aceptación de algo que puede ser tremendo, pero no con la posibilidad de cambiarlo mañana sino con la resignación… Me gustaría contar algo que ataque la resignación, la indiferencia.

Noticias: ¿En qué ve a la sociedad tan mal resignada?

Gil Navarro: A la falta de respeto, desde lo más simple que es el tráfico. El semáforo en rojo o en verde o la senda peatonal no es oficialista ni opositora, y todo el mundo se caga en eso… (cambia la voz) porque este gobierno, o el que tuvimos, o el que vamos a tener… ¡eso es una mentira! Estamos condenados a ser adolescentes si necesitamos tener una madre o un padre que nos digan qué tenemos que hacer. Basta de tener padre y madre. De los laberintos se sale por arriba también. Cuando uno entienda que la solución puede estar en el instante, las cosas van a cambiar.

Más información en la edición impresa de la revista.

 

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