Arte / 1 de marzo de 2013

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Fábrica de ideas

“Premio Itaú de Artes Visuales”; “Edificio” de Leandro Erlich. Usina del Arte. Caffarena y Av. Pedro de Mendoza. Jueves a domingo y feriados de 11 a 19; entrada libre.

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La exhibición del “Premio Itaú Cultural de Artes Visuales” y de “Edificio”, de Leandro Erlich, son algunas de las muy buenas razones para visitar la magnífica Usina del Arte, integrante del circuito “Milla Cultural del Sur” que promueve espacios culturales públicos y privados de La Boca y Puerto Madero. Anexo a la antigua usina se halla el Museo del Cine Pablo Ducrós Hicken, con muestras y proyecciones permanentes (martes cerrado).
La Usina del Arte nació de la espléndida recuperación del edificio de la ex Compañía Italo Argentina de Electricidad en La Boca. En sus 15.000 m2 cuenta con una sala para conciertos filarmónicos con capacidad para 1.200 personas y otra para orquestas de cámaras con 400 asientos. Dispone de espacios para espectáculos de danza y muestras de arte, y más.

Cuando se hizo un primer lanzamiento en mayo del 2011, su director, Ricardo Szwarcer, afirmó que esta era “una apertura en proceso”, por tanto el próximo 25 de mayo se hará una nueva inauguración con los detalles técnicos y de seguridad ya completos. Este año, el Ministerio de Cultura de la Ciudad señala que trabaja pensando en los 30 años de democracia transcurridos y en los próximos 30 años, en el país del futuro.
En esa sintonía, la Usina invitó a Fundación Itaú Cultural (artes visuales y audiovisuales, música y literatura) a desplegar las obras de la 4ª edición del Premio Itaú con 55 artistas que crecieron con la democracia, reinstaurada en 1983. Internet fue fundamental para la participación de más de 1.700 artistas y selección con un jurado de 21 personas. El público puede votar las obras que más le gustan en la página de Facebook de los organizadores.

Así, el Premio Itaú tiene la particularidad de poner en escena qué y cómo dicen los artífices de la producción artística reciente del país: conversaciones con el paisaje, soledades y fantasías. Las propuestas exhibidas multiplican la utilización de recursos estéticos y ofrecen variedad de poéticas, preocupaciones formales y disímiles contenidos. Fueron premiadas las piezas audiovisuales de Andrés Denegri y Guido Yannitto, con el sugerente video “Avistaje” filmado en la Antártida. Especialmente interesante y difícil de fotografiar –artesanal e inteligente proyector que yuxtapone dos películas icónicas–, la instalación de Denegri, “Éramos esperados”, revela la historia de “una idea parpadeante: el siempre trunco proyecto de industrialización de la República Argentina”. Las menciones fueron para los dibujos de Maximiliano Rossini y la fotografía digital de Triana Leborans.

En el espacio central de exposiciones espera una instalación de Leandro Erlich. “Edificio” invita a jugar, con un resultado sorprendente. La pieza altera la percepción, disemina diversión y repite su ilusorio efecto. Para aparecer trepado a una presunta fachada de un edificio es preciso acostarse en el suelo (donde está el símil de la construcción), el resto lo hace un gigantesco espejo que refleja insólitas situaciones.

 

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