Costumbres / 1 de marzo de 2013

Noche de Oscar

La red carpet en crisis

El miedo al ridículo y la falta de ideas hicieron de la alfombra roja más rutilante un desfile aburrido.

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Era una de las estrellas más esperadas de la noche. Anne Hathaway recorrería la alfombra roja, con total seguridad, en una carrera sin obstáculos hacia su merecida estatuilla. Favorita en la categoría “Mejor actriz de reparto” por su actuación en “Los miserables”, ella misma había comentado días antes que quería que su vestido fuera especial. Un modelo memorable, digno de figurar en los archivos de la Academia, con el Oscar en la mano, sonriente, agradecida, emocionada.

No pudo ser. El premio se lo llevó, pero el vestido fue uno de los más criticados de la noche. Una especie de delantal sexy de Prada (eso le pasó por traicionar a Valentino), con unas antiestéticas pinzas a la altura de las lolas, que merecieron la apertura de una nueva cuenta en Twitter: “AnneHathawaynipples” (o “los pezones de Anne Hathaway”).
La anécdota podría ser todo un símbolo de la decadencia del género “red carpet”, aquel que servía para glorificar a las estrellas, mostrarlas en todo su esplendor y alimentar la maquinaria de la industria de la moda.
Este año, el cansancio pareció haber alcanzado a todos: celebrities, diseñadores, periodistas especializados y espectadores. Lo que se vio sobre la alfombra fue una sucesión de vestidos aparatosos y excesivos, más o menos iguales entre sí (y a los de años anteriores), embutidos sin gracia sobre cuerpos con los que no encajaban.
Las estrellas, en esta edición, parecieron haberse olvidado de una premisa esencial de la moda. Un vestido no solo tiene que ser bello. Además, debe quedarle bien a quien lo luce. Y el principio falló en la mayoría de los casos.

Más de lo mismo. El modelo strapless (sin breteles) ajustado hasta las caderas, que se abre en una falda vaporosa, fue el preferido de la noche; aunque –por repetido– fuera el estilo menos interesante. Lo lucieron
Jessica Chastain (candidata a “Mejor actriz” por “Zero Dark Thirty”), Amy Adams (un Oscar de la Renta con el que parecía una muñeca de peluche), Jennifer Lawrence (la ganadora, muy bella pero poco original con su Dior) y Charlize Theron (la mejor vestida, también por Dior), entre otras.

El único strapless que causó sensación fue el de Helen Hunt, pero no por su diseño sino por la marca que lo realizó: H&M, la casa de moda más económica y popular de Occidente. Pero, cuando todos creían que lo de Hunt había sido un gesto político en el mejor estilo de Michelle Obama, es decir, que la actriz había preferido por razones ideológicas una marca de bajo costo en lugar de las etiquetas más caras del planeta, se supo la verdad. Los directivos de la firma revelaron que se trataba de un acuerdo económico, con la idea de reproducir el modelo para sus clientas a sólo 650 dólares. Una verdadera ganga si se tiene en cuenta que el resto de los trajes lucidos en los Oscar rondaba los 30.000 dólares.

Más información en la edición impresa de la revista.

 

Comentarios de “La red carpet en crisis”

  1. Antes de criticar a los demas y de envidiar los eventos ajenos, creo que tendrian que hacer un poco de autocritica, o creen que las argentinas son tan originales para vestir? Siempre se copian y son bastante conservadoras.

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