Ciencia / 1 de marzo de 2013

María Muñoz, experta en biotecnología

Una argentina en la Matrix

Por qué los experimentos genéticos son tan polémicos. Vacas sanadoras y arroz dorado.

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María Antonia Muñoz de Malajovich (Buenos Aires, 1944) cree que los orígenes de la biotecnología se remontan a cuando los humanos empezamos a domesticar animales o descubrimos las primeras técnicas para conservar alimentos. Sin embargo, la historia que cuenta en su libro “Biotecnología” (publicado originalmente en 2006 por la Editorial de la Universidad Nacional de Quilmes, pero actualizado y relanzado este año) empieza en 1973. Ese año, Stanley Cohen y Herbert Boyer lograron transferir un gen de sapo a una bacteria.

El éxito del experimento probó que se podía cambiar el programa genético de un organismo transfiriéndole genes de otra especie muy distante en la escala evolutiva y marcó el nacimiento de una biotecnología moderna. La lista de inventos que desde entonces han aprovechado estas nuevas tecnologías van de la soja resistente a herbicidas, a peces que brillan en la noche u ovejas intervenidas con genes de araña para producir una seda ultrarresistente conocida como BioSteel.

En estas últimas décadas, la biotecnología ha revolucionado campos tan distintos como la agricultura, el mercado de productos de limpieza, la industria armamentística o la farmacéutica, al punto que hoy en la Argentina se experimenta con animales transgénicos que funcionan como biorreactores para fabricar medicamentos. Todos estos cambios también han generado muchos temores y debates éticos acerca de hasta dónde tiene derecho el ser humano a alterar la naturaleza.

Muñoz de Malajovich se radicó en Brasil en 1976 y allá se ha convertido en una de las principales referencias regionales en lo que se refiere a enseñanza y divulgación de esta disciplina. Tiene a cargo desde 1992 el curso de Biotecnología del Instituto de Tecnología ORT de Río de Janeiro.

Noticias: La idea de obtener combinaciones de genes inexistentes en la naturaleza choca contra la idea de que “la naturaleza es sabia”. ¿Qué siente cuando se ataca a la biotecnología?

María Muñoz: Cuando empezó todo este proceso hubo un libro de una periodista, “Jugando a ser Dios”, que asustó a mucha gente. Tenés Hiroshima y otras cosas que nos recuerdan que la confianza siempre debe ser limitada, pero… Cuando decís que la viruela, los maremotos y los sunamis son naturales y que por tanto lo natural no es necesariamente bueno, algunos abren los ojos como platos.

Más información en la edición impresa de la revista.

 

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