Televisión / 1 de marzo de 2013

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Una legión de asesinos

No cabe duda: el mundo es de los asesinos seriales. Sin entrar en connotaciones políticas o filosóficas, gran parte de las series de televisión más exitosas los tienen o como directos protagonistas o como habitués constantes. Allí está el éxito de culto “Dexter”, sin ir más lejos. En una vuelta de tuerca al tema, la […]

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No cabe duda: el mundo es de los asesinos seriales. Sin entrar en connotaciones políticas o filosóficas, gran parte de las series de televisión más exitosas los tienen o como directos protagonistas o como habitués constantes. Allí está el éxito de culto “Dexter”, sin ir más lejos. En una vuelta de tuerca al tema, la señal de cable Warner presenta la serie “The Following”, que se ha convertido en un éxito instantáneo en los EE.UU. por dos razones. La primera, se trata del primer protagónico de Kevin Bacon en una serie televisiva, donde interpreta a un investigador de asesinos seriales a quien el FBI le pide ayuda para recapturar a uno de los más peligrosos. La segunda, justamente, que el señor escapado (James Purefoy) ha conseguido que miles de asesinos seriales de todo el país sigan sus órdenes: en la cárcel el señor está más que cómodo.

La diabólica creación es producto de la mente de Kevin Williamson, especialista en dar vuelta géneros y lugares comunes como un guante, desde que creara junto al realizador Wes Craven la serie de películas “Scream”. Lo que implica que, además de que se trata de impedir un crimen cada semana, sitiar la mente de un señor que maneja un ejército de destripadores y temer lo peor, se agreguen elementos de la telenovela (sí, hay amores cruzados entre asesino y detective, por ejemplo), lo que pone al espectador, gozosa y sangrientamente, al borde de la angustia con cada episodio.
No por nada crece en el rating estadounidense: la paranoia vende como pocas cosas.

 

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