Libros / 21 de marzo de 2013

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La musa obediente

“Nusch Éluard”, de Chantal Vieuille. Circe, 115 págs. $ 150.

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En la adolescencia quien aun era Nusch Benz, pero que sería después Nusch Éluard para siempre, parecía la encarnación misma de cierta cultura popular y mágica que iba desapareciendo. El circo itinerante, el music-hall, por fin el teatro vieron actuar a aquella bella mujer rubia con acento alsaciano. En 1930 el poeta René Char, amigo de Éluard, los presenta. Pronto desarrollan una relación amorosa intensa, paradigma del modo en que funcionaban las mujeres reales y sobre todo simbólicas, en la época de oro del surrealismo.

Paul Éluard se había separado de Gala (quien pasaría a ser la mujer de Dalí), sin poder olvidarla. Pero pronto el cuerpo delgado y el rostro hondo de Nusch, que en las numerosas fotografías nunca mira a la cámara, lo hipnotizan. En 1932 publica “La vida inmediata” (título muy relacionado con el impacto de Nusch), con 54 poemas dedicados a ella. Sin embargo cada tanto vuelve a ver a Gala. Nusch parece aceptar la situación, y entretanto va conociendo no solo a los hombres (el fotógrafo Man Ray, Picasso, Magritte) sino también a las numerosas mujeres que se movían en el ambiente creativo (Dora Maar –que fue mujer de Picasso–, Sonia Mossé, Valentine Hugo, nieta del poeta).
La salud de Paul Éluard se había deteriorado, y la actitud de entrega completa de Nusch le resultada adecuada a su condición. Aceptaba y hasta alentaba que Nusch tuviera relaciones con otros hombres, Man Ray por ejemplo. “Ir más allá de lo permitido, de lo pensable, de lo aceptable”, dice la biógrafa, “es un camino de pronto fácil gracias al cuerpo de Nusch, la antigua maga de la calle”.

El libro es breve y no tiene ninguna de las ventajas o pesadeces del modelo anglosajón completista de biografía. Es más bien una mezcla de ensayo y gran nota periodística, muy extensa. Chantal Vieuille cuenta, además, con un elemento idóneo: una fuerte empatía con el personaje. Describe poco a poco el paso del auge del surrealismo; el advenimiento cada vez más rápido de, otra vez, la guerra; Éluard convertido en el poeta del momento por “Libertad”, el poema que los bombarderos aliados arrojaban desde el cielo sobre la Francia ocupada, y que muchos creen inspirado por Nusch.
Es también discreta pero precisa para registrar el crecimiento de la tristeza y al fin la muerte de Nusch, en noviembre de 1946.

 

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