Clásica / 21 de Marzo de 2013

clasica

Visita fugaz

Concierto de la Orquesta Estable del Teatro Colón. Director: Valery Gergiev. Solistas: Ekaterina Goncharova (soprano)
y Andrei Bondarenko (barítono). Obras de Piotr Ilich Tchaikovsky. Teatro Colón.

Por

Valery Gergiev dejó un recuerdo imborrable entre los melómanos porteños cuando, en 1998, presentó dos óperas de Modest Mussorgsky junto a los elencos estables del Teatro Mariinski de San Petersburgo.

Esta vez, la visita del célebre director fue fugaz y menos deslumbrante que en aquella ocasión. Gergiev llegó con poca antelación, como parte de un convenio entre Buenos Aires y San Petersburgo, y el escaso tiempo de ensayos se evidenció en el inicio del concierto, cuando la Orquesta Estable del Colón encontró algunas dificultades para seguir el “tempo” enérgico que Gergiev estableció para la Polonesa de “Evgueni Onieguin”. Sin embargo, todo pareció encauzarse hacia un rumbo más auspicioso con las intervenciones de Ekaterina Goncharova y de Andrei Bondarenko, dos cantantes muy jóvenes y tremendamente talentosos. Cada uno descolló por separado, pero la conjunción ideal entre refinamiento vocal y sensibilidad dramática se produjo cuando se unieron a la orquesta para recrear el dúo final de “Onieguin”. Estos notables artistas plasmaron magistralmente el torbellino de emociones que atraviesan los protagonistas de esa ópera, en el canto y en cada uno de sus gestos y miradas.

Después del intervalo, la Orquesta Estable brindó una lectura prolija de la Sinfonía N°5 de Tchaikovsky. Gergiev impuso su autoridad y la orquesta respondió con enorme entrega, aunque el discurso musical careció de matices en ciertos momentos. Faltó, en definitiva, el tiempo necesario para ensayar y moldear la expresividad romántica de la obra. Pero hubiera sido injusto pretender más de este efímero encuentro entre la Orquesta Estable y un director excepcional. 

 

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