Salud / 27 de Marzo de 2013

Polémica

Antioxidantes, al banquillo

Diversos estudios muestran que sus efectos pueden ser negativos para la salud.

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Casos. En el cáncer, los antioxidantes podrían empeorar el cuadro. Para el corazón, no tendrían efecto alguno.

La teoría de que el daño oxidativo provocado por los radicales libres sería el responsable del envejecimiento, entre otras cosas, ganó popularidad en la última década; sin embargo, puertas adentro de los laboratorios científicos, los expertos vienen teniendo severos problemas para sostener con estudios y hallazgos esa teoría. Y hasta empiezan a surgir datos que contraindican el consumo de megacomplejos vitamínicos, que aportan esos antioxidantes.
Si bien las bases de sus aportes saludables pueden rastrearse a destacados científicos –como Linus Pauling, ganador del Premio Nobel en 1954, defensor del rol de la vitamina C en el organismo–, lo cierto es que James Watson –que también ganó el Premio Nobel, pero en 1962–, llegó a preguntarse en declaraciones muy recientes “si tomar suplementos de este tipo no estará, en lugar de previniendo, más bien elevando el riesgo de padecer cáncer o de desarrollar diabetes”.

Aunque las declaraciones de Watson tienen apenas semanas, lo cierto es que las dudas médicas sobre la efectividad de los antioxidantes en píldoras ya no son tan recientes. Un trabajo científico publicado en la revista JAMA en el 2007 (publicación de la Asociación Médica Americana), resumió las conclusiones de 68 estudios clínicos diversos, que analizaban las consecuencias de tomar suplementos de antioxidantes y vitaminas y su incidencia a favor de una supuesta baja de la mortalidad. El paper de JAMA fue terminante: comienza sus conclusiones con “no podemos tener certezas sobre si tomar suplementos es beneficioso o dañino”. Y culmina con “los tratamientos con betacarotenos, vitamina A y E podrían incrementar las tasas de mortalidad”. Como consuelo, al menos recomendaron seguir estudiando los roles de la vitamina C y del selenio sobre esta temática.

Ni si, ni no. Las respuestas no suelen ser tajantes. “El problema de las vitaminas y su incidencia sobre el cáncer es bastante más complejo de lo que se piensa”, le dijo a NOTICIAS el oncólogo Ernesto Gil Deza, director del Departamento de Docencia e Investigación del Instituto Henry Moore. “El antecedente más remoto de este tema es el tratamiento propuesto por Linus Pauling con altas dosis de vitamina C para combatir el cáncer. Dado el enorme prestigio de este investigador, el Instituto Nacional del Cáncer de los Estados Unidos tuvo que realizar un ensayo que demostró que no servía ni para prolongar ni para mejorar la calidad de vida de los pacientes”.

Pero Gil Deza también explica que “algunos derivados de la vitamina A sí han demostrado ser beneficiosos en la prevención de cáncer de la cavidad oral. La asociación de vitamina B12 y acido fólico con una droga quimioterápica demostró que aumenta su potencia, y otro derivado de la vitamina A se emplea para un tipo muy especial de leucemia”.

Para leer la nota completa, adquiera online la edición 1892 de la revista NOTICIAS.

 

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