Arte / 5 de abril de 2013

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Convergencias paralelas

“Los sueños de la materia”, Jorge Miño. “…y reversible”, Diego Mur. Praxis International Art, Arenales 1311.

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Originales y bellas imágenes de solitarias arquitecturas habitan el interior y dibujan el exterior de Praxis International Art. Las poderosas obras de Jorge Miño, adentro, y la inusitada intervención mural de Diego Mur, sobre la cortina metálica que resguarda el espacio, acentúan el giro de esta galería –fundada en 1977 y, también, con sede en Chelsea, Nueva York– hacia una visión contemporánea del arte desde que Nuria Kehayoglu se hizo cargo de la dirección, tras la muerte de su padre Miguel Kehayoglu a comienzos del 2009.

Jorge Miño (Corrientes, 1973) trabaja el concepto de serie; mecanismos, dispositivos de trabajo, decorados de interiores, arquitecturas, forman parte de un catálogo de imágenes que el artista comenzó a exhibir en el 2004. “Los sueños de la materia”, con curaduría de Ana Martínez Quijano, presenta fotografías y un mural fotográfico de gran escala de las series del 2013 “El silencio” y “Demasiado lleno para estar vacío”, en conversación con el edificio que posee cuatro niveles comunicados con escaleras a la vista.

La penetrante mirada de Miño recorta y construye mundos que, por momentos, tanto parecen anclados en la realidad como integrando una evanescente quimera. El artista genera paisajes arquitectónicos únicos con la ayuda de encuadres que aíslan el objeto de su interés. Pone su lente en el hormigón, hierro, acero, subrayando su extraña y despojada belleza. Escalones y descansos, rampas y pasamanos se multiplican, fortalecen y desaparecen con igual intensidad. Las fotos captan una innegable inmediatez y, quizá, cierta nostalgia de algo a punto de desaparecer. Como contraparte, el mural fotográfico transmite una idea de solidez que, simultáneamente, es desmentida por la cualidad casi abstracta de los primeros planos de la construcción que revela.
En convergencia con algunas de las fotos exhibidas adentro, que relacionan diversos sitios ubicados en distintas alturas, la notable intervención de Diego Mur (Buenos Aires, 1970) sobre la fachada señala y diseña la silueta de un ascenso/descenso. En “…y reversible” las líneas puras de la huella, los peldaños y las mesetas, aparecen como un reflejo de una estructura que se intuye, se sabe, existe bajo techo y que ahora revive en la calle por las noches. Cuando la galería cierra y baja sus persianas, el ojo del observador termina de construir las escaleras delineadas con pericia por el artista, que inició su trayectoria en el 2002.

El logrado mural de Mur hecho específicamente para este sitio (“Site specific”), con curaduría de Santiago Bengolea –coordinador de las intervenciones artísticas en la arquitectura del Museo de Arte Moderno de Buenos Aires y de Fundación Proa– ofrece un “mirar sin ser visto”, como dice el artista. Con la ayuda de cálculos matemáticos, andamios y pintura reflectante, Mur trazó las líneas de una estructura que se constituye en paradigma de la contemporaneidad. Es que el artista brinda una situación paralela, “dos versiones de un mismo espacio, una real y una virtual, una delante y otra detrás, que no es posible ver simultáneamente, aunque el límite las haya vuelto indivisibles”. Así, Mur inventa con pintura blanca otra totalidad.

 

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