Opinión / 12 de Abril de 2013

Mundos en colisión

A los políticos no les gusta demasiado la realidad real, la auténtica, la del mundo en que lucha por mantenerse de pie la gente que periódicamente avala las pretensiones de los “dirigentes” más exitosos en el cuarto oscuro. Con muy escasas excepciones, la han reemplazado por una realidad virtual que refleja sus propias preferencias sociales, […]

Ilustración: Pablo Temes.

A los políticos no les gusta demasiado la realidad real, la auténtica, la del mundo en que lucha por mantenerse de pie la gente que periódicamente avala las pretensiones de los “dirigentes” más exitosos en el cuarto oscuro. Con muy escasas excepciones, la han reemplazado por una realidad virtual que refleja sus propias preferencias sociales, culturales e ideológicas. Si bien pocos irían tan lejos en este sentido como Cristina que, con la ayuda de su gurú más influyente, Guillermo Moreno, y los técnicos militantes del INDEC, ha inventado un país que es llamativamente distinto de la Argentina en que vive el grueso de sus compatriotas, hasta los más pragmáticos se han acostumbrado a minimizar la gravedad de los problemas concretos que se han acumulado. Puede entenderse, pues, el estupor que tantos políticos sintieron cuando, hace poco más de una semana, la realidad, en la forma de lluvias torrenciales, irrumpió, anegando algunos barrios porteños primero y después, con ferocidad destructiva aun mayor, en La Plata, donde murieron ahogadas más de cincuenta personas.

Es como si quienes ocupan puestos en los distintos niveles de gobierno descubriesen, para su asombro, que la Argentina es un país subdesarrollado en que no se ha invertido lo suficiente en obras de infraestructura que hubieran servido para limitar los daños causados por las inundaciones que, si bien en esta ocasión crecieron con rapidez insólita, distan de ser una novedad. En vista de la intensidad inédita que adquirió el temporal, es probable que ningún sistema de contención hubiera logrado impedir que las aguas devastaran muchas viviendas, pero es tan notoria la falta de previsión de los integrantes de la clase política nacional que enseguida la mayoría atribuyó las dimensiones de la catástrofe a la corrupción, desidia y miopía que, de acuerdo común, la caracteriza. Justa o no, tal reacción mostró la desconfianza visceral que siente la mayoría hacia los dirigentes políticos que, en el 2001 y el 2002, se manifestó a través de la consigna desesperada “que se vayan todos”.

Huelga decir que la Argentina no es el único país en que se ha difundido la sensación de que la clase política en su conjunto, incluyendo, claro está, a quienes integran alguna que otra facción opositora, se ha alejado tanto del resto de la ciudadanía que a sus miembros afortunados les preocupan mucho menos los problemas de los demás que sus propios intereses corporativos. En la atribulada franja mediterránea de Europa, siguen abundando “los indignados” que protestan con virulencia contra la incapacidad para mitigar sus penurias de los gobernantes, tanto los elegidos democráticamente como los que en efecto fueron nombrados por funcionarios apenas conocidos de Bruselas o Berlín, y que, con los representantes del FMI, que conforman una “troika” todopoderosa.

Se sienten atrapados, impotentes, en un sistema cruel que nadie parece estar en condiciones de manejar, uno que, para más señas, parece brindar a políticos venales oportunidades para disfrutar de un tren de vida envidiable. En cierto modo, es como si el sur de Europa estuviera en vías de argentinizarse, ya que la prioridad de los políticos es persuadir a la gente de que, a pesar de lo sucedido últimamente, saben lo que hay que hacer para que el bienestar común sea algo más que una aspiración fantasiosa aun cuando en verdad parecerían no tener la menor idea de cómo alcanzarlo.

 

3 comentarios de “Mundos en colisión”

  1. ” Veo bandas rapaces, movidas de codicia, la mas vil de todas las pasiones, enseñorearse del pais,
    dilapidar sus finanzas, pervertir su administracion, chupar su sustancia, pavonearse insolentemente
    en las mas cinicas ostentaciones del fausto, comprarlo y venderlo todo,
    hasta comprarse y venderse unos a los otros a la luz del dia.
    Veo mas. Veo un pueblo indolente y dormido que abdica de sus derechos, olvida sus tradiciones, sus deberes
    y su porvenir, lo que debe a la honra de sus progenitores y al bien de la posteridad, a su estirpe, a su familia,
    a si mismo y a Dios. Y se atropella en las Bolsas, pulula en los teatros, bulle en los paseos, en los regocijos
    y en los juegos, pero ha olvidado la senda del bien, y va a todas partes, menos donde van los pueblos animosos,
    cuyas instituciones amenazan derrumbarse carcomidas por la corrupcion y los vicios.
    La concupiscencia arriba y la concupiscencia abajo…Eso es la decadencia….Eso es el final. “

  2. JAMES NIELSON ES UN GRAN PERIODISTA O ANALISTA DE LA REALIDAD EN GENERAL DE NUESTRA POBRE ARGENTINA EN MANOS DE ESTE GOBIERNO K- CORRUPTO LLENO DE VAMPIROS- QUE HAN MONTADO UN LATROCINIO SIN PRECEDENTES EN ESTOS ULTIMOS 10 AÑOS-

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