Restaurante / 12 de Abril de 2013

resto

Polen & Licor

“Florería Atlántico”. Arroyo 872, Retiro. 4313-6093. Bar/Tapas. Lunes a sábados de 10 al cierre. Reservas.
Principales tarjetas. Precio promedio: $ 150.

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¿En qué se parecen un bar y una florería? En principio parecen opuestos –lo masculino y lo femenino, la noche y el día– pero tanto el licor como el polen tienen efectos embriagadores que los hermanan. Es un concepto arriesgado, pero también lo son los dueños de “Florería Atlántico”, este bar/florería (o viceversa) ubicado en lo que supo ser la zona portuaria de Buenos Aires. Ellos son Julián Díaz, sommelier y dueño del consagrado bar “878”; y Renato “Tato” Giovannoni, bartender mitológico, no por su edad sino por encabezar la renovación de la coctelería en la Argentina. Con estas credenciales, cualquier capricho es válido. Julián y Tato crearon el bar que soñaban, con alta coctelería y tapas, flores y vinilos, todo en uno.

La florería está sobre la calle Arroyo, en un local donde pueden comprarse lindos ramos a precios de la zona; además de vinilos, vinos y licores, furor entre el turismo. En el subsuelo está el bar, de estética portuaria. Una larga barra, con vista a la cocina, cuya estrella es una parrilla prusiana de 1940, columnas rotas a la vista, y en las paredes unas fabulosas ilustraciones en lápiz de monstruos marinos, hechas por el propio Giovannoni, le dan al lugar un clima único.

La carta de cócteles de “Florería Atlántico” está dividida por países, aquellos de las principales inmigraciones llegadas a nuestro puerto. De Italia, el “Viñedo Italiano Spritz” (Aperol, vino bonarda, jugo de naranja y prosecco); de Francia, “Notre Absenta drip” (la codiciada “hada verde”, musa inspiradora de los poetas malditos, aquí servida con terrón de azúcar, agua de menta y eucaliptos); de Inglaterra, el “Navy Grog” (bien de marineros, con ron añejo especiado, té de coco y cacao blanco, servido en un frasco de vidrio con bombilla). Hay más países para elegir y además hay lugar para lo propio. En la carta hay clericós para compartir y cócteles criollos, como el “Cóctel del Atlántico” con, entre otros ingredientes, agua del Océano Atlántico y “Príncipe de los Apóstoles”, un gin de yerba mate con pomelo rosado, eucalipto y peperina, destilado por el propio Giovannoni.

Los cócteles de “Florería Atlántico” se acompañan con una excelente cocina, con platos  para picar y compartir. De la parrilla prusiana, el chef colombiano Pedro Peña Mujica saca pescado entero para dos, acompañado con coliflor, champignones, castañas, y ensalada de tomate, perejil y mango; ternera con puré de berenjena, dátiles y morrones; chistorra con huevos de campo; pulpo con papas con emulsión de olivas negras; y hasta el postre: banana parrillera, con dulce de leche de cabra y albahaca. Continuando con el concepto portuario, todo se sirve en platos de chapa enlozados, como en los barcos.
El ambiente de “El Atlántico”, como le dicen los amigos, se completa con buena música y una luz baja, factores cruciales para un buen bar. Es el lugar ideal para una cita, florería incluida.

 

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