Libros / 12 de Abril de 2013

libro

Un agujero en Asia

“Rimbaud en Java”, de Jamie James. La bestia equilátera,
157 págs. $ 91.

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Los biógrafos y los fanáticos o coleccionistas odian los espacios vacíos. Para Herbert Lotman, biógrafo de Flaubert, la mera falta de datos (o el supuesto ocultamiento de ellos) convertía a una institutriz inglesa en su principal amante. Un autor, periodista e investigador texano Jamie James, seguidor fanático de los vericuetos de la vida y la obra del gran Arthur Rimbaud, y residente desde hace años en Bali, Indonesia, se fascinó al extremo con la total falta de datos de un corto período en la vida de su objeto de obsesión.
Después de escribir su obra poética, y antes de terminar recalando en África para un segundo tramo de vida totalmente apartado de la poesía, Rimbaud estuvo un período en Java en 1876, como soldado colonial. El ámbito parece ideal para provocar una serie de situaciones y roces entre la personalidad mercurial de Rimbaud, y esa zona del planeta surcada de culturas diversas y paisajes inolvidables. El problema es que el poeta no dejó un solo papel escrito al respecto.
Eso lanza a James a la reconstrucción de su trayecto posible (que culminó con su deserción) a través de otras fuentes, tanto de ficción como de libros o revistas de viaje. El libro tuvo una buena recepción al aparecer en inglés, y ahora aparece en una versión española convertida casi en modesto libro-objeto por el cuidado con que está diseñado e ilustrado.

La lectura, sin embargo, deja gusto a poco. Tal como el propio James afirma, se han escrito cientos de libros o artículos sobre Rimbaud. Para quien se haya interesado en el poeta, raíz y mito de la “poesía moderna” occidental, el enfoque crítico-biográfico de las primeras páginas no agrega mucho a lo ya difundido.
A su vez el recorrido por Java se hace con un montaje de textos breves y veloces, que no llegan a articular una relación con Rimbaud. El texto es claro para exponer, fluye con dinamismo, y aporta muchos datos bien escogidos, pero como confiesa el propio autor, no tiene en qué apoyarse. Lo más original son las últimas páginas, donde describe la relación de Rimbaud con el Islam y el orientalismo que hacía furor en Francia en aquellos años. El resto funciona como un buen aporte de turismo literario.

 

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