Cultura / 22 de Abril de 2013

Patrimonio cultural

Museos en conflicto

El cambio de tres directores reabrió polémicas. Revisionismo e internas.

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Bellas Artes. Su director, Guillermo Alonso, el único concursado, fue desplazado de forma inesperada.

En las últimas semanas y casi cuatro años después de llegar a la Secretaría de Cultura de la Nación, Jorge Coscia reemplazó a los directores de tres de los principales museos de la Argentina, todos nombrados durante la gestión de José Nun. Entre los meses de marzo y abril, se les pidió la renuncia a los titulares del Museo del Cabildo, el Museo Histórico Nacional y el Museo Nacional de Bellas Artes. En los dos primeros museos ya fueron nombrados nuevos directores. En el caso del Bellas Artes, quedó a cargo de forma interina una funcionaria de la Secretaría.
Nombramientos. El primer cambio fue el del Cabildo y pasó inadvertido. Víctor Ramos, director del INADI allá por 1997 e hijo del político Jorge Abelardo Ramos, reemplazó a María Angélica Bernet.

El cambio en Bellas Artes, que ocurrió la semana pasada, sorprendió más porque Guillermo Alonso era el único director de museos nacionales que había sido elegido por concurso. Alonso había llegado a la dirección del MNBA en el 2007 tras un concurso que fue parte del proceso de autarquía del museo. Un proceso que le permite contar con un presupuesto propio y no depender de lo que cada año decida destinarle la Secretaría.
Su mandato ya había vencido en diciembre, pero llamó la atención que no se lo dejara en el puesto hasta que se eligiera un nuevo director. En la Secretaría de Cultura dieron sus motivos. “Habiendo vencido el plazo de gestión de Alonso y teniendo este el derecho de presentarse al nuevo concurso, se estimó apropiado que la Secretaría presidiese el proceso de transición. La Subsecretaria de Gestión Cultural, Marcela Cardillo, actuará como directora ejecutiva del MNBA hasta la finalización de dicho trámite”, explicó Alberto Petrina, director nacional de Patrimonio y Museos, que agregó que el proceso de llamado a concurso para el nuevo director ya se inició formalmente.

De los tres cambios, el del Museo Histórico fue el que trajo más polémica. Apenas trascendió que José Antonio Pérez Gollán dejaba el cargo, comenzó a circular una carta de apoyo a su gestión firmada por la Asociación de Trabajadores de Museos y otra, de la Asociación Argentina de Investigadores en Historia (ASAIH). El propio Pérez Gollan levantó polvareda al declarar que había tenido que trabajar prácticamente sin presupuesto los últimos dos años y que vinculaba su salida a un intento de instalar en el museo una versión de la historia menos pluralista, que siguiera las líneas del Revisionismo Histórico. “Lo que creo que buscan armar son cosas similares a las de la Casa del Bicentenario, que no es un museo. Un museo se supone que es un lugar que cuenta una historia a partir de objetos. Yo veo en estos lugares poco objeto y muchas pantallas, parecen más bien centros de adoctrinamiento”, le contó Pérez Gollán a Noticias.

A la línea o escuela denominada Revisionista pertenece el secretario de Cultura, Jorge Coscia. También es la que la presidenta Cristina Fernández de Kirchner apoyó con la creación por decreto, en el 2011, del Instituto Nacional de Revisionismo Histórico Manuel Dorrego, a cargo de Mario “Pacho” O’Donnell: los flamantes directores del Museo Histórico Nacional y el Museo del Cabildo son la vicepresidente primera de ese instituto, Araceli Bellota, y el vicepresidente segundo, Víctor Ramos.

Para leer la nota completa, adquiera online la edición 1895 de la revista NOTICIAS.

 

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