Política / 4 de mayo de 2013

El día que Miriam Quiroga habló con NOTICIAS

En febrero de 2011 la ex secretaria de Kirchner había sido entrevistada por esta revista. Hablará en televisión por primera vez, en el programa de Lanata. Sus críticas a Parrilli, Zannini y La Cámpora. Galería de fotos.

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Miriam Quiroga fue despedida del Gobierno luego de la muerte de Kirchner.

La web de la revista NOTICIAS reproduce completa la nota publicada el 5 de febrero de 2011, en la que se entrevistó a Miriam Quiroga, la ex secretaria de Néstor Kirchner.

Miriam Quiroga tenía un título pensado para esta nota: “La Evita de Kirchner”. No sólo porque admiraba a la esposa de Juan Domingo Perón y porque su cargo en la Casa Rosada –titular del Centro de Documentación Presidencial– consistía en el contacto con los “descamisados” y en responder las miles de cartas y los pedidos que le llegaban desde todos los rincones del país, sino porque además la unía un vínculo muy especial con el jefe y lo secundaba en todo momento. “Teníamos una unión muy fuerte –dice ahora–. Dejé todo para venirme con Néstor desde el sur. Dejé a mi familia”. Pero asegura que valió la pena: “Lo mío era como un ‘ministerio de los pobres’, un lugar desde el que podía ayudar a la gente, como lo hacía Evita”.

Cristina Fernández la echó hace un mes, el miércoles 5 de enero. Dos días antes, el secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli, le había comunicado por medio de un tercero la decisión de prescindir de sus servicios. Recién pudo verlo cara a cara el martes 4, luego de que le impidieran el ingreso a la Casa Rosada hasta que su insistencia de mujer brava pudo más que los guardias.

–¿Por qué me echan, Oscar? –inquirió.

–Cristina conoció a una militante que le gustó y la quiere sumar en ese puesto.

–¿Quién es?

–Se llama Mariana Larroque –respondió Parrilli, seco.

–¡Ah, la hermana del “Cuervo” Larroque, el de La Cámpora! –dijo Quiroga tratando de que se le notara el tono irónico.

–Sí. Así que hagámoslo rápido y entregame tu renuncia ya, antes de que la Presidenta se vaya de viaje.

Pero a Quiroga no le importaba la gira que Cristina emprendería pocas horas más tarde por Medio Oriente. Fusiló a Parrilli con la mirada.

–Qué fea tu actitud, Oscar –le enrostró–. ¡Qué fea!

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