Opinión / 10 de Mayo de 2013

El viaje a las estrellas del dólar blue

Lorenzino´ s blues. El temeroso ministro de Cristina “cantó” sin querer la creciente inconsistencia del relato económico K.

Ilustración: Pablo Temes

La estrategia económica de la presidenta, Cristina Fernández, es muy sencilla. Si algo no le gusta, ordena a sus soldados escracharlo. Es una fanática del poder de la palabra, de la idea de que en última instancia importa más lo que cree la gente que la realidad misma y que, con la ayuda de un aparato propagandístico eficaz, le será dado subordinar todo a su propia voluntad, razón por la que ha invertido tanto dinero público en la construcción de un imperio mediático que se dedica a difundir el gran relato oficial.

Para angustia de los comprometidos con “el proyecto” de la patagónica adoptiva, está en marcha una rebelión contra la tiranía del relato. Como emblema, los revoltosos relativamente acomodados han elegido el dólar blue. Puesto que el dólar (mejor dicho, el peso, pero ya es tradicional tratar la divisa patria como una moneda fantasma que en cualquier momento podría esfumarse), es reacio a obedecer a la señora, personajes como Amado Boudou y el esquivo ministro de Economía, Hernán Lorenzino, lo están bombardeando de insultos, asegurándonos que a nadie le importa que la versión blue se haya escabullido de entre sus manos para emprender vuelo hacia la estratosfera. ¿Realmente creen que ningunearlo serviría para que la gente dejara de sentirse inquieta por la escapada de lo que por razones comprensibles es desde hace muchos años la moneda de referencia nacional? Puede que no, pero saben que Cristina quiere que hablen así.

Sea como fuere, los esfuerzos en tal sentido han sido contraproducentes. También lo será el blanqueo más reciente; los memoriosos saben que el modelo de turno está a punto de morir cuando sus artífices tratan de reconciliarse con los evasores. Mal que les pese a los esforzados militantes K, son cada vez más los convencidos de que el blue, que de paralelo no tiene nada, es más auténtico que el verde oficial y que tarde o temprano el Gobierno tendrá que reconocerlo. Por supuesto que Cristina se resiste a prestar atención a los gritos de alarma. Dice que una devaluación formal asestaría un golpe tremendo al “corazón del modelo” que, según parece, consiste en un dólar baratísimo. Es un planteo que sorprendería a aquellos teóricos K que siempre habían creído que lo que el país necesitaba para transformarse en una dínamo industrial capaz de competir con el resto del mundo era un dólar requetealto y que solo a un neoliberal desalmado se le ocurriría ponderar los méritos del tipo de cambio que regía en las fases finales de la convertibilidad. Como los economistas de cabecera de Cristina, Joseph Stiglitz y Paul Krugman, son contrarios por principio al machismo monetario.

De todas maneras, por enésima vez la Argentina está deslizándose hacia un precipicio porque un gobierno voluntarista se niega tozudamente a modificar “el rumbo” o, cuando de populistas se trata, a abandonar un “modelo” basado en la descapitalización que había adoptado años antes y que pareció funcionar bien hasta que comenzaran a agotarse los recursos que requería. Por cierto, ya no cabe duda de que el esquema que Cristina reivindica con pasión ha fracasado y que procurar prolongar su vida por miedo a los costos políticos de un ajuste solo serviría para que el choque que le aguarda resultara ser aun más espectacular de lo previsto, pero parecería que los kirchneristas preferirían afirmarse víctimas de un maligno “golpe de mercado”, como hicieron los radicales luego de la debacle protagonizada por el gobierno de Raúl Alfonsín, a asumir una postura un tanto más pragmática.

 

8 comentarios de “El viaje a las estrellas del dólar blue”

  1. Muchachos y muchachas, vengan a trabajar al campo y dejen de distribuir la riqueza ajena. Algún día serán perdonados …..

  2. El periodista o economista que escribió esta nota. no conocé mucho del tema economico implementado por nuestro Gobierno. es una nota con atraso, porque el blué (del que los medios monopolicos nada ahora hablan) está cayendo en picada, para beneficio de los que especularon con su suba !!!

    1. Livio Mendez; tu desconocimiento del tema de la gravedad es notorio. ¿Cayendo en picada?. “Caer en picada” significa hacerlo a una velocidad en aumento creciente resultante de la aceleración de la gravedad (9,81 m/s2). En el caso del blue, de los +$10 alcanzado solo “cayó” a -$9 en un mercado casi carente de operaciones por amenazas o miedo. Entonces, la caída a la que te refieres sería algo así como “una caída en picada” pero en la LUNA (gravedad 1,62 m/s2).

  3. La crisis del relato es terminal: sólo un cómplice o un esquizo ideológico puede llamar progresista a un gobierno que retiene impuesto a las Ganancias de haberes de trabajadores que cobran 4 o 5 sueldos mínimos y da blanqueos y admistías paraa millonarios evasores y corruptos.

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