Televisión / 24 de Mayo de 2013

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Conduzca Quien Conduzca

“CQC”. Periodístico/Humorístico. Lunes a viernes a las 23.45, por El Trece. Con: Roberto Pettinato, Clemente Cancela, Diego Iglesias, Andrés Kilstein y otros. Produce: Eyeworks Cuatro Cabezas.

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¿Formato o personalidad: qué es más poderoso? Cuando casi nos habíamos olvidado, otra vez “Caiga Quien Caiga (CQC)” regresa como todo aquello que declaró no ser pero quería, es decir, un clásico al igual que “Telenoche” o Choly Berreteaga: ya sabemos lo que va a suceder y nos encanta revivirlo. A lo mejor por nostalgia, porque nos hace sentir jóvenes, porque nos hace sentir viejos o porque sigue, casi a su pesar, sigue resultando divertido.

La escenografía propia del show nocturno, el locutor, la mosca, trajes y anteojos negros, las largas publicidades cool, ese aire de chicos malos de instituto privado, las miradas laterales a cámara y los forever young “Shoot to thrill” de AC/DC y “Funky Mama” de Danny Gatton, en fin, todo el aparato, continúa igual a sí mismo. Los cambios –siempre tienen que estar– fueron dos. Por un lado, la frecuencia horaria: por primera vez, “CQC” no es semanal sino diario, postficciones del prime time, y su duración es más breve, de alrededor de una hora. Por otro, la conducción, una variable que sí supo de alteraciones: la silla del emblemático Mario Pergolini (1995-2008) la ocupó Ernestina País (2009-2011) y el año pasado, también por primera vez, la dirección no tuvo una cabeza predominante sino un bicomando en manos de Guillermo López y Juan Di Natale. En el 2013 entonces, “CQC” tiene un nuevo líder, Roberto Pettinato, la principal atracción para el ciclo de Eyeworks Cuatro Cabezas en este regreso después de ocho años (¿se acuerdan cuando Tinelli se mudó al Trece?).

“El programa que se ríe de los que se ríen de vos”, dice Pettinato desde su lugar central, bien escoltado por los ex noteros Clemente Cancela, de vuelta al grupo, y Diego Iglesias. Al ex Sumo –que tuvo que dejar “Que parezca una accidente” por TN, un formato en el que se movía comodísimo, para cumplir con su nuevo lugar– se lo ve buscando en qué medida él es el envase o el envasado. Como esos regalos caros y sofisticados a los que no sabemos si enchufar en el baño o en la cocina, todavía no está claro qué hace Pettinato con “CQC” o qué hará “CQC” con Pettinato.

Aunque habrá que esperar un poco para que decante, es indudable que si el saxofonista animó los Martín Fierro (junto a Mariana Fabbiani) tiene cintura flexible para lo que sea. ¿Acaso no empezó, a principios de los `90, en el rubro conducción con Gerardo Sofovich? Su personalidad única rompe el molde, lo cual no necesariamente implica una  ventaja. El prêt-à-porter requiere medianías que no son las propias de Pettinato, que necesita traje a medida o el permiso para ajustar y soltar donde le guste. Si él encuentra estar plácido en su acidez, todo a su alrededor girará sin problemas. En este “CQC” el saludo entre las dos potencias parece posible, pero ojalá sea el gran vampiro Pettinato quien logre marcar el terreno y apropiarse a sus anchas de este modelo desgastado como un elegante chiste de salón.

 

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