Tecnología / 24 de Mayo de 2013

Vida digital en el tercer milenio

Endatados

Los expertos explican por qué la humanidad se enfrenta a una revolución: la de los grandes datos o big data, en la que todo se sabe.

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Marcados por la matrix. Desde que nacen, las personas de casi todo el mundo son fotografiadas, filmadas, registradas para ser presentadas en las redes sociales y en internet.

Hace una década, Target, una gigantesca cadena de tiendas departamentales con 1.800 puntos de venta en los Estados Unidos, le dio un número a cada uno de sus millones de clientes y empezó a rastrear y a almacenar todos los rastros digitales dejados por ellos. Desde qué productos preferían hasta qué hábitos de consumo, nivel medio de gastos, uso de cupones, tarjetas de fidelización. A eso, le sumó datos demográficos de cada cliente adquiridos en empresas del ramo: sexo, edad, profesión, domicilio, renta estimada. Contrató expertos en estadística para analizar toda esa información y logró armar un retrato preciso del patrón de consumo de cada cliente. Todo iba bien. Hasta que un día sucedió algo.

Un hombre entró furioso en una de las tiendas Target. Traia  sus manos llenas de cupones para productos de bebé. “Mi hija recibió esto por correo”, le gritó el hombre al gerente del local. “El problema es que es una adolescente. ¿Ustedes la están estimulando para que quede embarazada?”. El gerente tomó los cupones y, compungido, pidió disculpas. Días después, y ante el riesgo de perder a su cliente, lo llamó para disculparse otra vez.

El padre de la chica estaba desconcertado. “Tuve una conversación con mi hija y terminé sabiendo algunas cosas que estaban pasando dentro de mi casa y de las cuales no estaba al tanto… Ella va a dar a luz en agosto”, confesó, suspirando.
El caso, narrado por Charles Duhigg en el libro “El poder de la costumbre” se volvió un clásico para entender lo que es el Big Data: nombre inglés que define la inmensa cantidad de datos e informaciones que las personas producen actualmente en el mundo digital, casi sin darse cuenta. Los  “grandes datos” no son grandes por importantes, sino por cuantiosos, variados, amplificados a grados inimaginables. Pero previsibles cuando se piensa en que ya antes de nacer un bebé ya tiene asignada una página web por sus padres, un usuario de correo electrónico (reservado para que nadie “se lleve” esa dirección de email), fotos subidas en redes sociales y, ya en el momento mismo del nacimiento, videos  filmados con teléfonos celulares y subidos a YouTube. Desde antes de nacer, los seres humanos actuales están generando y emitiendo datos acerca de sí mismos, y la tendencia se intensifica a medida que crecen y se convierten en chicos, adolescentes, adultos.

Hay una profusión tal de datos que en 15 minutos la humanidad genera el triple de la información que está actualmente disponible en toda la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos, la más grande del mundo.
Impulsores. La Era del Big Data se materializó  con la confluencia de diversos factores. Cayó el costo de almacenar datos, por ejemplo. Hace dos décadas guardar un gigabyte (10 bites elevados a la novena potencia) costaba mil dólares. Actualmente, solo se paga a seis centavos de la moneda estadounidense. Los procesadores se volvieron más veloces, los programas de software son cada vez más inteligentes y la cantidad de datos crece de manera exponencial. Todo eso junto fue el marco ideal para que creciera el Big Data o era de los grandes datos.

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