Personajes / 24 de Mayo de 2013

Arturo Pérez Reverte (61)

“Estupidez y grosería unidas son peligrosas”

Ambientó en Barracas parte de su novela, “El tango de la guardia vieja”. Fatalismo, la potencia cultural perdida y estragos femeninos.

El mar. Adicto a los libros –tiene más de 30.000–, confiesa otra pasión absorbente: cuando no escribe, pasa mucho tiempo en su velero.

Arturo Pérez-Reverte usa siempre las uñas y el pelo bien cortos. Es un hábito que le quedó de su experiencia como corresponsal de guerra, desde 1973 hasta 1994. De hecho, el escritor español está convencido de que el mundo es un lugar intrínsecamente peligroso, y que olvidar esto es una enorme estupidez.

Nada de esta cosmovisión se advertiría, sin embargo, con solo ver a este hombre afable, a quien no le cuesta sonreír. A diferencia de lo que les ocurre a sus héroes de ficción, la vida le sonríe a Pérez-Reverte. Sus opiniones personales hay que cargarlas a la cuenta de lo que él considera lucidez. “La única conclusión seria que he sacado en la vida –dirá– es que es más peligroso un idiota que un malvado, porque hace más daño”.

Noticias: Cuando se refiere a su experiencia como reportero, parece que en vez de un testigo hablara un soldado…

Arturo Pérez-Reverte: “Soy” un soldado. Hay formas de vida que no se pueden borrar, como haber sido prostituta o cura. Las guerras son lugares infectos, que requieren hábitos de higiene y de prevención, como la manera de moverse. Uno piensa dónde va a poner el pie: si la hierba está levantada, indica que antes nadie ha pisado ahí, entonces puede haber minas. Son adiestramientos muy útiles en la vida real. Y los conservo. No soy un soldado, pero las guerras me han dado una especie de fatalismo ante las cosas. Ves que el mundo es un sitio inseguro; que la bondad y la dignidad triunfan pocas veces; que el territorio es hostil; que al final te matan o te mueres. Y te comportas con una especie de resignación no triste, sino estoica. Asumes lo que hay. No te enfadas con las cosas. Lo único que todavía me enfada, que hace que me ponga fuera de mí, es la estupidez.

Noticias: No deja de sonar raro en alguien a quien, como a usted, le ha ido bien.

Pérez-Reverte: Sí. Pero yo he pagado los precios antes de llegar. Volví de la guerra intacto, no tengo fantasmas especialmente terribles, puedo dormir todas las noches, tengo buena salud y mis novelas se venden. Tengo mi velero, que es lo que más me gusta en el mundo; paso mucho tiempo en el mar cuando no estoy escribiendo. Soy afortunado. Pero los precios los he pagado.

Con esta mochila, Pérez-Reverte escribe novelas. “Empecé  a escribir muy tarde, a los 35 años, porque estaba ocupado viviendo. Yo escribo con mi biografía, aunque no la utilice en forma directa”, afirma. Así creó no solo la saga de “El capitán Alatriste”, que desde 1996 ya tuvo siete entregas. También escribió novelas que no van de conflictos bélicos, como la que vino a presentar en la Feria del Libro, “El tango de la guardia vieja”. Es una historia de amor a lo largo de 38 años, empezando en Buenos Aires, en 1928. Sin embargo, sus protagonistas, Max Costa y Mecha Inzunza, también se mueven por la vida como si las reglas de juego fueran las de la épica. Parecería que la forma de dirimir las encrucijadas fuera enfrentarlas con tanta clase como sea posible. Como diría Pérez-Reverte, “aguantando el tipo”.

Noticias: Pero al final, en la vida, ¿esas no son sólo cuestiones de forma?

Pérez-Reverte: Pero no hay forma sin fondo. Nadie muestra lo que no tiene. Yo soporto que un malvado me corte el cuello, pero que lo haga con maneras, con educación. Lo que no tolero es la grosería de quien te escupe mientras habla contigo… La única cosa que hace soportable lo hostil del mundo que vivimos es la dignidad personal. Las actitudes honorables. Pero en el mundo, la grosería es una norma de vida natural. La estupidez, unida a la grosería, es peligrosísima.

Noticias: Justamente, Max y Mecha no son ni groseros ni estúpidos, pero él es un rufián…

Pérez-Reverte: Y Mecha es una snob. Cuando hablo de maneras, no hablo de finura ni de elegancia. Hablo de una actitud ante la vida: mantenerse digno y sereno, y encajar la derrota con naturalidad. La vida es un lugar peligroso y difícil, y parece que la gente lo ha olvidado.

Noticias: Y no es un buen momento para haberlo olvidado, ni en España ni en la Argentina, ¿no?

Pérez-Reverte: No es un buen momento “porque” lo hemos olvidado. Nuestros abuelos lo recordaban.

Para leer la nota completa, adquiera online la edición 1900 de la revista NOTICIAS.

 

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