Restaurante / 24 de Mayo de 2013

resto

La catedral del sushi

“Dashi”. Avenida Figueroa Alcorta 3399, 4804-5156. Comida japonesa. Lunes a domingo de 8 a 1. Reservas. Valet parking. Principales tarjetas. Precio promedio: $ 300.

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En el país de la carne, el sushi es rey. Hace diez años era apenas una idea asociada a comer pescado crudo, algo impensable para los argentinos, y hoy les gusta hasta a los chicos. Claro que tampoco somos tan aventureros a la hora de probar, pero los sushimans argentinos hicieron de nuestras limitaciones una oportunidad para fusionar lo japonés con la cocina de todas las culturas que se le ocurran. Los resultados son discutibles, pero sin dudas se le ha dado rienda suelta a la creatividad.

Uno de los precursores del “sushi fusión” en Buenos Aires fue “Dashi”. Hoy son un “franchise” exitosísimo y, para celebrarlo, acaban de inaugurar lo que podría considerarse su catedral. El nuevo “Dashi” está ubicado en lo que era el Museo Renault, un espacio realmente enorme donde, gracias a un excelente trabajo de arquitectura y ambientación, se creó un rincón para cada ocasión. Una sinuosa plataforma de madera, con mesas divididas por paneles de vidrio, atraviesa el espacio. Al fondo hay tatamis para varios comensales, mesas a media luz alejadas de la vista y una larga barra donde comer el sushi recién salido de la tabla del sushiman. El impecable trabajo del estudio de arquitectura RTN (Rivarola, Trosman, Norton) se completó con la intervención artística de Erica Rubinstein y Gabriela Bertiller, fundadoras de Obra, quienes eligieron un vibrante color rojo para el piso, crearon un gran mural con flores de origami y otros tantos detalles que convierten al nuevo “Dashi”, en uno de los espacios gastronómicos de mayor impacto de la cuidad.

La mente maestra detrás de la cocina de “Dashi” es, desde sus orígenes, el chef y sushiman Roberto Nishida. Como todo nikkei (japonés nacido fuera de Japón), Nishida a los 18 años se fue un tiempo a la tierra de sus ancestros a empaparse de la disciplina propia de su cultura. De vuelta en la Argentina, se perfeccionó con el Gato Dumas y trabajó con el mediático chef Iwao Komiyama. La carta que Nishida creó para este restaurante incorpora ingredientes y preparaciones de las culturas más diversas a los de la cocina japonesa. Lo mejor es aventurarse a la hora de elegir. Así tendrá la oportunidad de probar sabores realmente originales como el del Frushi, un roll de palta, mango, frutillas y Philadelphia panizado con panko y salsa de maracuyá. Las estrellas del momento son los tiraditos como el de Atún rojo, con crema de jalapeños y el de Mahi Mahi, con salsa de lima. Si prefiere algo para calmar el frío, pídase un Océano de mariscos, una plancha caliente con frutos de mar y salmón rosado con salsa de curry y arroz di sepia o un Dashi shrimp, un consomé de katsuobushi y jenjibre con langostinos, fideos udon y vegetales, como en Japón. Guarde lugar para los postres: recomendado el Mil pasiones, una mousse helada de maracuyá con finas láminas de chocolate semiamargo intercaladas.

Las opciones son infinitas y el espacio, contemporáneo y atractivo. El nuevo “Dashi” invita a volver y es nuevo en cada experiencia.

 

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