Ciencia / 3 de Junio de 2013

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Egoísmos científicos

En el último año aparecieron nuevos virus de la influenza que tienen una alta mortalidad. Pero las patentes detienen las investigaciones.

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En el 2009, el virus H1N1, un subtipo A que causa influenza (gripe), llegó como un vendaval a México y la enfermedad fue declarada pandemia. Hoy, el virus circula como otro virus más de la gripe, y está incluido en las vacunas recomendadas para los grupos de riesgo. Aquella no fue la primera variante que surgió en los últimos cien años con riesgo de causar estragos, porque también en el pasado hubo mutaciones de virus de influenza. Y lo real es que todos los años hay gripe en el mundo, con personas que mueren por esa enfermedad, generalmente dentro de los grupos de riesgo. Los virus mutan, se adaptan, se fortalecen para esquivar las armas que los seres humanos desarrollan para destruirlos. Es su naturaleza. Lo que no suena natural es que en medio de este panorama algunos científicos solo piensen en ganancias económicas y fama.

Porque aún cuando el riesgo sea solo potencial, sigue existiendo la posibilidad de que virus altamente mortales que por ahora se transmiten de animales a personas puedan mutar y contagiarse directamente entre seres humanos. Mientras, hay expertos que tienen que dedicarse a preguntas que les restan  tiempo en la búsqueda de un freno a los microorganismos dañinos. ¿A quién pertenecen los virus? ¿Un laboratorio los puede patentar y adueñárseloss?¿Hasta qué punto tienen derecho los investigadores de países de todo el mundo a estudiar esos virus aún cuando no los hayan encontrado y aislado?

Parece increíble que científicos y laboratorios se pregunten este tipo de cuestiones frente a amenazas que, eventualmente, podrían matar a 1 de cada 2 personas. Pero los interrogantes se plantean en reuniones cumbre, y acaban de ser discutidos en una de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en Ginebra.

El detonante de esta situación es un nuevo tipo de virus, un coronavirus (vinculado a los resfrios y a una enfermedad respiratoria como el virus sinsicial respiratorio o SARS, que provocó pánico en el 2003, el mismo año de la gripe aviar), que esta vez apareció en el 2012 en Arabia Saudita y que hasta el momento dejó 22 muertos en varios países, con una letalidad del 50%. Los 44 que se enfermaron vivían en Reino Unido, Jordania, Qatar, Emitador Árabes Unidos, Francia, Túnez y Arabia Saudita. Los viajes en avión los reunió a todos en el contagio y el peligro.

Para leer la nota completa, adquiera online la edición 1901 de la revista NOTICIAS.

 

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