Sociedad / 11 de Junio de 2013

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Testimonios de la Argentina íntima

Un libro y una muestra en el Museo de Bellas Artes homenajean a Adriana Lestido, una de las fotógrafas más importantes del país.

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“Madre e hija de Plaza de Mayo” (1982), su foto más famosa.

Hasta que cumplió los 24 años, Adriana Lestido (58) solo había sacado fotos una vez en su vida, cuando alguien le prestó una camarita Kodak para que se la llevara a un viaje a Bariloche. Pero en 1979, como comenzaba a estudiar cine, se anotó en un curso formal para aprender fotografía. Pensaba que le iba a servir en su carrera y al final, el arte de capturar imágenes se convirtió en su mundo. “No podía parar, les sacaba fotos a amigos, a familiares, cuando dormía soñaba que hacía fotos”, cuenta un par de días después de la presentación de “Lo que se ve” (Capital Intelectual), un libro con 152 fotos que repasa la trayectoria de su carrera. Es decir, el recorrido de una de las fotógrafas más importantes de la Argentina.

El volumen, publicado con apoyo de Grupo Insud y Mecenazgo Cultural de la Ciudad de Buenos Aires, recopila desde su primera foto famosa (una Madre de Plaza de Mayo con su hijita en brazos, que según cuenta, es la que más quiere) a los proyectos en serie que hizo sobre madres jóvenes, mujeres encarceladas o uno más reciente sobre el amor, donde los retratos de personas empiezan a ceder lugar a los paisajes, callejuelas de un pueblo con niebla o árboles iluminados por el fogonazo de un flash en medio de la noche.
En paralelo a la publicación del libro, el Museo Nacional de Bellas Artes también le dedica, por estos días, una muestra que se podrá ver hasta mediados de julio. En ella hay dos coloridas fotos polaroid que están al borde de lo abstracto y luego, unos cuarenta retratos o imágenes en blanco y negro, una apuesta constante en su obra que la fotógrafa relaciona con tratar de limpiar y sacar cosas del medio para ver más claro. “El blanco y negro es más medular. Siento que va más directamente a lo que es, sin distracción. Pero lo que me interesa no es tanto el blanco y negro como la imagen sin color, pura”, explica.
Sobre su trayectoria y la lógica que impulsó su creación desde el principio, sus modelos y sus temas. Adriana Lestido dialogó con NOTICIAS.

Noticias: El libro se lo dedica a Guillermo Moralli. ¿Quién era Moralli?

Adriana Lestido: Mi compañero.

Noticias: ¿Él tuvo que ver con el inicio de su carrera como fotógrafa?

Adriana Lestido: Creo que sí tuvo que ver. Yo empecé a hacer fotos un año después de que él desapareciera y siento que quizás el hecho de abrazar con tanta pasión la fotografía fue una manera de conjurar con luz tanta oscuridad, tanta muerte. Además hay algo que atraviesa mi trabajo que está relacionado con su desaparición. No es que haya trabajado directamente sobre eso, pero sí está por detrás.

Noticias: ¿Qué la atraía tanto de captar imágenes?

Lestido: Simplemente no podía parar. Hacer fotos, revelar, ver las imágenes apareciendo dentro del cuarto oscuro, todo me hacía sentir dentro de un proceso mágico.

Noticias: ¿Cuándo la fotografía se transformó en su profesión, cuándo se convirtió en su medio de vida?

Lestido: Cuando empecé a hacer fotos trabajaba en la oficina de un despachante. Al poco tiempo lo dejé y empecé a hacer fotos en plazas. Iba mucho a la plaza Primero de Mayo, les hacía fotos a los chicos y después se las llevaba a las casas. Era toda gente del barrio, se las hacía sin compromiso y si gustaban me las compraban. A veces me encargaban unas ampliaciones y les hacía unos murales. Lo más difícil era cobrar, porque era un barrio humilde, con muchos hoteles e inquilinatos, pero podía vivir de eso.

Noticias: ¿Y cuándo empezó a trabajar en los diarios, a hacer fotoperiodismo?

Lestido: En el 1982, en La Voz. En esa época era difícil, había muy pocas mujeres y ya había rebotado en varios lados. Fui con un reportaje que había hecho gratis para una publicación de Lomas de Zamora sobre unas inundaciones en Ingeniero Budge. Eso gustó y empecé. Pero me tomaron con pinzas. Todavía estaba la dictadura y a la semana me mandaron a cubrir el “vecinazo” de Lanús que reprimieron violentamente. Volví con buenas fotos. Al día siguiente hice la foto de la “Madre e hija de Plaza de Mayo”. A partir de ahí ya me aceptaron.

Noticias: ¿Esa fue su primera foto importante?

Lestido: Creo que sí. Siempre amé esa foto, es una de las que más quiero. Recuerdo muy bien el momento en que la hice. Pero recién con la retrospectiva del 2008 me di cuenta de que ahí está todo. Es de alguna forma la imagen fundante de mi trabajo: está la relación madre-hija, el hombre ausente, todo lo que desarrollé después.

Para leer la nota completa, adquiera online la edición 1902 de la revista NOTICIAS.

 

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