Personajes / 5 de julio de 2013

Gyula Kosice (89)

“La egolatría es casi una forma de suicidio”

Cofundó el Movimiento Madí, creó la ciudad hidroespacial y expondrá en el Centro Pompidou de París. Su amistad con Sartre y Cortázar.

"Vos creés que la ciudad hidroespacial es una utopía, yo digo que en 20 años es una realidad. El espacio es infinito y lo vamos a ocupar por una necesidad poblacional".

Su prestigio lo precede. Lo llamaron precursor, vanguardista, artista genial. Dijeron que su arte era “brutal, bárbaro, insolente, totalmente nuevo”. Elogiaron su “talento desaforado y eternamente insatisfecho”. Artista ineludible, escultor, plástico, teórico y poeta, referente principal del arte cinético lumínico, con casi 90 años, Gyula Kosice sigue siendo un hombre adelantado a su tiempo. Un hombre al que no le gusta que le mencionen su edad. “No me hables de eso”, advierte también con la mirada. Unos ojos grises, azulados, algo cansados, pero luminosos, que tanto vieron y pugnan por seguir viendo.

Noticias: Dicen que su imaginación no tiene límites.

Gyula Kosice: Todo tiene límite, inclusive mi imaginación. Lo que pasa es que ando desbocado con la necesidad de hacer arte, para mí el arte es la vida. No hay alternativa.

Noticias: ¿De chico era tan imaginativo? ¿Le gustaba inventar cosas?

Kosice: Sí. Cuando andaba en cuarto grado, vivía en la calle Uriburu y a la vuelta, en Rivadavia, estaba la Casa del pueblo, la casa de los socialistas, y había un bibliotecario que siempre me prestaba libros. Una vez cayó en mis manos uno de Leonardo da Vinci. Yo me sentí influido especialmente por los dibujos de Leonardo, por sus inventos: el submarino, tenía planificado cómo volar, sabía muy bien qué era un puente articulado, todos los inventos imaginables él ya los tenía programados y a mí me influyó bastante.
Su verdadero nombre es Fernando Fallik. Nació en la ciudad de Kosice, antigua Checoslovaquia, hoy Eslovaquia, y llegó a Buenos Aires a los cuatro años junto a su familia, de origen húngaro. Ese viaje en barco fue definitorio para lo que vendría después.

Nunca quiso volver a su pueblo y adoptó a Buenos Aires como propia, aunque vivió también en París y Nueva York. Desde chico su destino fue el arte. “A los 15 ayudaba a mis hermanos en un tallercito de marroquinería que teníamos en la calle Corrientes. Era para ganar plata, yo tenía que comprar materiales para mis maquetas”, recuerda. En 1944 creó Röyi, la primera escultura articulada y móvil, y al año siguiente fue cofundador de arte concreto-invención.

En el `46 cofundó el Movimiento de Arte Madí y fue el primer artista a nivel mundial en usar gas de neón y agua, creando estructuras lumínicas, esculturas hidráulicas, hidromurales. Es autor de la famosa ciudad hidroespacial e hizo también esculturas monumentales aquí y en el exterior. Publicó 15 libros, intervino en 40 muestras individuales y más de 500 colectivas, y abrió su propio museo en Almagro, que se puede visitar. Recibió cantidad de premios y distinciones, es “Caballero de las Artes y las Letras” del gobierno francés y “Ciudadano ilustre de la Ciudad de Buenos Aires”.

Kosice estuvo casado con la artista plástica y escritora Diyi Laañ, que falleció en el 2007. Es padre de Vivian Luz (coreógrafa y bailarina) e Irina sol; y abuelo de Max, Cristóbal y Yael. Tuvo una vida intensa y extraordinaria, conoció y fue amigo de gente tan extraordinaria como él. Este año cumple 70 años de trayectoria y se prepara para su primera muestra individual en el célebre George Pompidou de París.

Noticias: ¿Cómo se le ocurrió usar gas de neón y agua en sus obras?

Kosice: Nadie lo había hecho. No fue una ocurrencia, fue una cosa retroactiva. Con mi familia cruzamos desde Hungría hasta Cherburgo y ahí tomamos un barco que tardó treinta y dos días en llegar a Buenos Aires. Yo veía agua, agua y agua, eso me tocó y quise expresarlo. Casi el 70% de nuestro cuerpo es agua, lo mismo pasa en el planeta. Tomé ese elemento que se escapa de las manos y lo encerré en plexiglás, que es transparente, y empecé con el agua móvil con aireadores.

Noticias: El Movimiento Madí sostiene que el arte es invención y creación. ¿Se puede aprender a ser creativo, a ser inventor, o es algo innato?

Kosice: La creatividad le pertenece a la persona y puede florecer en cualquiera, depende de los estímulos que tenga, eso es esencial. Tiene que tener también una alta estima de sí mismo, porque si no, falla la parte de la estética.

Noticias: ¿Y usted tiene una alta estima?

Kosice: Sí, pero yo no me engrupo. La alta estima no tiene nada que ver con el ego. La egolatría es casi una forma de suicidio, los ególatras del mundo terminaron todos mal.

Noticias: Hablaba de la creación…

Kosice: (interrumpe) La creación nace del artista y es única, intransferible, una cosa inédita, que nunca se vio antes. Yo había escrito: “Ninguna representación, ninguna copia de la naturaleza y de ningún otro objeto, ninguna significación, júbilo y negación de toda melancolía” Así entendíamos nosotros el arte. Fue la contratapa de la revista Arturo, que salió en el `44, y de la cual fui codirector. En otra frase también había puesto: “El hombre no ha de terminar en la tierra”. A raíz de eso después terminé creando la maqueta de la ciudad hidroespacial.

Para leer la nota completa, adquiera online la edición 1906 de la revista NOTICIAS.

 

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