Televisión / 19 de julio de 2013

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105 días para salvar al mundo

“Aliados”. Serie. Miércoles a las 21, por Telefe, y jueves a las 13 más repeticiones, por Fox. Elenco: Peter Lanzani, Pablo Martínez, Oriana Sabatini, Boy Olmi, Eugenia Guerty y elenco. Guión: Leandro Calderone. Producción: Cris Morena Group. Dirección: Carlos Luna.

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Hay dolor en la Tierra. Ni los seres que lo tienen todo están a salvo del mazazo inesperado de la fatalidad. La mamá Cris Morena lo sabe y en honor a su hija Romina Yan, Cris Morena Group produjo “Aliados”, la serie que marca su regreso a Telefe –el canal que dirige su hijo Tomás Yankelevich– después de casi tres años. A ese espíritu de homenaje que tiñe esta realización, también emitida por Fox y que incluye un CD con las canciones, nuestro respeto sincero. Ahora pasemos a ese fascinante y banal mundo de un programa de televisión cuya misión en este planeta (más allá desconocemos) es entretener con las mejores armas disponibles.

“Aliados” es una ficción, una fantasía, un cuento de hadas. Punto final a los críticos weberos que se lanzaron otra vez contra esa elección tan válida como montar una tragedia griega. Los seres humanos están en problemas por sus pecados modernos y viene un comando de ángeles u otra variedad animada para salvarlos: so what? ¿acaso no se consume a toneladas desde el inicio de los tiempos las luchas entre el Bien y el Mal en toda su gran disponibilidad de máscaras? ¿Y no reproducimos sin descanso a líderes, príncipes y superhéroes que nos rescatan del abismo?

La desesperanza en el “proyecto humano” en “Aliados” está signada por los males corporizados en los personajes: Noah (Peter Lanzani) es un estudiante millonario insensible y manipulador, un “sociópata” (así lo definió la voz en off de Dolores Fonzi, la Energía femenina creadora); Azul (Oriana Sabatini) es insoportable y anoréxica; la perversa Maia (Mariel Percossi) practica bullying contra Manuel (Agustín Bernasconi), pusilánime y aislado; Franco (Julián Serrano) es un marginal, ladrón y murguero; Valentín (Joaquín Ochoa) es un pibe de la calle explotado por el tutor. A todos ellos les llega su aliado (interpretados por Nicolás Francella, Pablo Martínez, Jenny Martínez, Lola Morán, Carolina Domenech y Maxi Espíndola) que tendrá 105 días de plazo para hacer efecto y revertir la oscuridad a luz.

¿Y entonces? Entonces no importa nada. No emociona, no atemoriza, no enternece, no se toma partido porque no es empática ni con las hadas ni con los demonios. En cambio, sí alecciona todo el tiempo con aforismos de autoayuda y sí hace sonreír cuando vemos a Ian, el “líder de los seres de luz” a cargo de la misión esperanza, caminar por la calle con su torso y brazos tonificados para un desfile de nueva espiritualidad. Técnicamente impecable, con jóvenes actores bien entrenados y experimentados profesionales que cumplen a rajatablas sus estereotipos, “Aliados” es tan perfecto como un videoclip o una publicidad de perfumes de alta gama. La pintura es correcta y el decálogo está completo pero las raíces son tan débiles y las alas tan cortas que no pertenece ni a este mundo ni a ningún otro.

 

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