Cultura / 19 de julio de 2013

Fotografía

Violencia a secas

El norteamericano Stephen Ferry presentó en Buenos Aires su visión sobre el conflicto colombiano. Arte, testimonio e historia.

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El fotógrafo posando en Proa.

El arquetipo del fotorreportero de guerra al que nos acostumbró Hollywood es el de un tipo fumador y bebedor que llega a destino queriendo concientizar sobre el horror y acaba empantanado en el cinismo. Stephen Ferry, un multipremiado fotógrafo estadounidense que lleva más de 20 años viviendo y fotografiando los principales conflictos de Latinoamérica, parece tener dos de esos rasgos. Aprovecha cada instante de receso en su agitada agenda porteña para salir a fumarse un cigarrillo con vista al Riachuelo. En sus almuerzos, no falta una botella de vino tinto copando el centro de la mesa. Pero el cinismo, al menos a simple vista, no es parte de su temperamento.

Ferry (Massachusetts, 1960) vino a Buenos Aires para dar un taller de fotoperiodismo organizado por la Fundación Nuevo Periodismo de Gabriel García Márquez en la Fundación Proa. También presentó aquí su último libro, “Violentología: un manual del conflicto colombiano”. El libro cuenta la historia de una guerra que está por cumplir medio siglo a partir de textos y fotografías suyas, aunque también incluye algunas fotos históricas sacadas por colegas colombianos.

Tráfico. A excepción de algunas imágenes de narcosubmarinos, prácticamente no hay fotos vinculadas al tráfico de cocaína. El motivo es que, según él, enfocarse en ese aspecto entorpece la comprensión de lo que realmente ocurre en Colombia. “Este conflicto, en principio, es entre tres partes: la guerrilla, el Estado y los paramilitares. Pero aun si funcionan las negociaciones de paz que podrían hacer que la lucha armada termine quizás el próximo año, el conflicto social seguirá. Yo conocí Colombia en 1995, cuando fui a dar un taller y mis propios colegas me abrieron los ojos enseguida acerca del tamaño que tenía el conflicto, sus raíces históricas previas al narcotráfico y su efecto sobre la población civil. Hasta entonces había sido engañado por una versión muy simplista y oficialista del mismo. Era un enfoque que obedecía al interés de Estados Unidos por vincular el conflicto a las drogas y despolitizarlo. Unos años después me quedé a vivir en Colombia y cada vez que volvía a Nueva York me preguntaban: ‘Ah, estás cubriendo la guerra de la droga’. Esas cosas me daban bronca y me hicieron querer hacer este libro”, le cuenta Ferry a NOTICIAS.

Para leer la nota completa, adquiera online la edición 1908 de la revista NOTICIAS.

 

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