Danza / 26 de julio de 2013

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Danza y fantasía en vacaciones

“Alicia en el país de las maravillas”. Coreografía, adaptación y selección musical: Alejandro Cervera. Con: Roberto Carnaghi, Luciana Barrirero, Dalmiro Astesiano, Vagran Ambartsoumian, solistas y Ballet del Colón. En el Teatro Colón.

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El Colón continúa con la sana costumbre de llevar ballet al público menudo en vacaciones de invierno: en el 2012 fue ‘Baile de graduados’ y el año anterior, ‘El carnaval de los animales’ de Oscar Araiz.
Esta vez fue el turno de ‘Alicia en el país de las maravillas’, una obra compleja, captada por el mundo infantil, aunque el libro original de Lewis Carroll no sea para niños. El coreógrafo Alejandro Cervera, con antecedentes también como director de escena de óperas para el Teatro Colón, montó la “Alicia…” original en 1994, para el Ballet del Sur. Cuatro años más tarde lo hizo para el Ballet Contemporáneo del Teatro San Martín, y ahora renovó su creación para el elenco del Colón.

Respetuoso del original, Cervera complementó el aspecto coreográfico con textos literales narrados por el excelente Roberto Carnaghi. Contando solo con ese nexo conductor, la audiencia es llevada a través de la historia de esta siesta infantil, donde Alicia se encuentra con los más exóticos personajes. El juego, la ironía, lo ilógico, todo se mezcla en un sinsentido donde las langostas bailan flamenco y la sopa de tortuga se hace con carne argentina, nada más que para promover un tango vacuno.
En el aspecto musical, hay un caleidoscopio de estilos al servicio de cada uno de los personajes, utilizando sonidos de aves y agua, música japonesa, italiana, tibetana y africana, música de circo, el último movimiento de la Sinfonía N° 40 de Mozart por los Swingle Singers, Purcell, Lutoslavski, Händel y la Danza del sable de Jachaturian. En el final, suena Erik Satie y su Belle excentrique, en un exultante desfile que inunda el pasillo central de la sala y termina en el foyer del teatro.

Teniendo a su disposición bailarines formados en la técnica clásica, Cervera supo capitalizar ese punto para crear una coreografía con un lenguaje absolutamente dúctil. La mixtura de estilos permite la participación de los elementos más jóvenes de la compañía junto a los más experimentados. Por supuesto, las palmas se las lleva la protagonista, en la ideal interpretación de Luciana Barrirero. Pero no le va en saga el asustadizo conejo de Dalmiro Astesiano, uno de los más completos bailarines del elenco. Fabrizio Coppo, de la nueva generación, deja una huella indeleble con su espléndido ‘port de bras’ encarnado al Ave principal, y Vagran Ambartsoumian pone su máscara y toda su experiencia como bailarín de carácter para dar vida a la disparatada Reina de corazones. La iluminación de Rubén Conde y el hermosísimo vestuario de Mini Zuccheri (sobre el original de Horacio Pigozzi) contribuyen a darle magia a esta inteligente propuesta.
‘El tiempo es un tipo de mucho cuidado’, repite Carroll/Carnaghi a lo largo de esta “Alicia…”. A no perder tiempo, entonces, e ir al Colón con los chicos a deleitar a nuestro niño interior.

 

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