Clásica / 26 de julio de 2013

clasica

Homenaje a Verdi en el Colón

“Otello”, de Giuseppe Verdi. Con José Cura, Carmen Giannatasio, Carlos Álvarez y elenco. Régie: José Cura. Dirección: Massimo Zanetti. Teatro Colón.

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Como parte de las celebraciones por el bicentenario del nacimiento de Giuseppe Verdi, el Colón presenta “Otello”, una de las creaciones más extraordinarias del genial compositor. Esta nueva producción despertó, además, grandes expectativas, debido a la presencia del tenor José Cura como protagonista, escenógrafo y director de escena.
Amado y odiado, polémico y a menudo cuestionado, Cura no deja a nadie indiferente. En su puesta de “Otello” (que comenzó con un homenaje al régisseur Roberto Oswald, fallecido recientemente), eligió situar la acción en los momentos posteriores a la Batalla de Lepanto, y decidió incorporar, al inicio del primer acto, un texto de Miguel de Cervantes sobre su experiencia en esa contienda.

La escenografía emplea el plato giratorio del escenario para trasladar la acción de un ámbito a otro. El diseño de la escena es detallista y la transición entre los cuadros fue eficaz, mientras las posibilidades técnicas lo permitieron (ver recuadro). En la concepción dramática de Cura, es particularmente interesante la caracterización de los principales personajes masculinos. Iago es aquí un ser omnipresente que digita el accionar de los demás, como si fueran títeres a merced de sus intrigas. Y Otello se aleja de cualquier figura idealizada, para convertirse en un hombre violento y visceral, aunque también terriblemente desgraciado.

Cura resulta más convincente por su atormentado retrato del moro de Venecia que por su rendimiento vocal. Su registro desparejo y su emisión irregular opacaron su actuación en los primeros actos, pero el compromiso dramático que mostró en el último cuadro le permitió alcanzar momentos de profunda emotividad. La soprano Carmen Giannatasio fue una Desdémona de voz bella y musicalidad impecable, evidenciadas en la “Canción del sauce” y en el “Ave María”. Como Iago, el barítono Carlos Álvarez mostró una atractiva voz verdiana y logró resaltar con sus gestos la perversa hipocresía de su personaje, sin caer jamás en la exageración. En el resto del elenco sobresalió Guadalupe Barrientos, estupenda en el breve rol de Emilia.
La orquesta, dirigida por Massimo Zanetti, exhibió desajustes y escaso vuelo expresivo. Esta vez, la intensidad del discurso verdiano estuvo más presente en las voces que en el foso.

 

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