Restaurante / 26 de Julio de 2013

resto

La buena cocina sale a escena

“La Tasca del Maipo”. Esmeralda 499, Piso 1, Centro. 4328-8718. Cocina española. Martes a domingos, 20.30 al cierre. Reservas. Principales tarjetas. Menú Pullman: $ 150. Menú Pullman: $ 180. Precio promedio a la carta: $ 170.

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No hay salida al teatro sin comer antes o después. Picar algo antes nos garantiza mirar la obra sin impacientarnos; comer después es siempre una promesa a la cual aferrarse, sobre todo si la obra es larga o aburrida. Nuestro querido teatro Maipo, antaño ícono de la revista porteña, hoy, bajo la dirección de Lino Patalano, un teatro con todo tipo de espectáculos; juntó los dos programas en uno. Hace tiempo que el Maipo tiene su propio restaurante, pero ahora, desde que tomó la concesión Damián Cicero, responsable de “El Casal de Catalunya”, se trata de una propuesta gastronómica de nivel, con una destacada relación precio-calidad. “La Tasca del Maipo” es un restaurante con mérito propio, al que vale la pena acercarse, vaya o no al teatro.

Para llevar a cabo su propuesta, Cicero convocó a la joven chef Griselda Armida, recién llegada de España, donde pasó por las cocinas de restaurantes de distintas regiones, entre ellos el célebre Sagardi de Barcelona. Una comida en “La Tasca del Maipo” comienza sentado en la barra tomando un jerez con unos pintxos, a elección: atún, huevo, pepinillos y alcaparras; salmón ahumado con vinagreta de cebolla y ciboulette; setas y sobrasada, un típico embutido de Mallorca; entre otros. Luego continúan las tapas, que funcionan a modo de entrada o, como en España, puede pedir varios platitos y una sangría para compartir: tortilla de bacalao, Escalivada (verduras asadas sobre pan de campo), almejas en salsa verde, croquetas de jamón, huevos rotos con morcilla. Siguen los platillos tradicionales como la pesca del día a la donostiarra, una simple y potente salsa de aceite de oliva, un toque de guindilla (el ají de la mala palabra), abundante ajo y perejil; la clásica fideuá (una paella con fideos partidos en vez de arroz); pollo con pisto (la ratatouille que habrá comido Don Quijote, porque es típica de La Mancha, aquí también con hongos); y chipirones a la plancha con puré rústico, una combinación inesperada pero gloriosa, inspiración de Cicero. Para cerrar, clásicos ibéricos como la leche frita y el arroz con leche; y delicias del país vasco como las naranjas al txakoli (vino blanco seco) con helado de nata, y la tarta Sagardoz, un bizcocho relleno de crema de manzanas asadas, cubierto con yema fría, ideal para acompañar con una sidra. Todo españolísimo, con una influencia muy marcada de la cocina de mar y montaña típica de Catalunya y del país Vasco.

Para completar la experiencia de la buena cocina española, “La Tasca del Maipo” ofrece una carta de vinos maridados con precisión y a precios razonables. El servicio es eficiente y bien informado. El ambiente, que en el pasado tenía un descuidado aire de bambalinas, mejoró sustancialmente con una buena iluminación e impactantes obras de arte urbano, que renovaron el look del lugar.
Si es cholulo, “La Tasca del Maipo” tiene un atractivo extra: los protagonistas de las obras que se presentan en el teatro suelen cenar allí después de las funciones.

 

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