Opinión / 9 de Agosto de 2013

El sueño de una transición no traumática

Massa. El candidato, al igual que su rival Scioli, propone un kirchnerismo light con correcciones parciales al Modelo.

Ilustración: Pablo Temes.

En los países de cultura occidental por lo menos, parecería que ya se han ido los tiempos en que políticos ambiciosos hablaban como profetas resueltos a conducir al pueblo a la tierra de promisión. El norteamericano Barack Obama perdió su carisma hace años y, muerto Hugo Chávez, su heredero como comandante de la revolución bolivariana es un bufón truculento. Mientras tanto, en la Argentina las pretensiones mesiánicas del kirchnerismo y el comportamiento prepotente de sus representantes más destacados, encabezados por Cristina, han provocado la reacción de una parte sustancial de la sociedad que, harta del áspero “estilo K”, quiere verlo remplazado por uno menos urticante. No se trata de oponerse al “modelo” como tal, porque nadie sabe muy bien en qué consiste, sino de la sensación de que el país está en manos de una extraña coalición de fanáticos pendencieros, farsantes improvisados y oportunistas corruptos que lo están vaciando. Por lo demás, está difundiéndose con rapidez la conciencia de que, tal y como están las cosas, la economía se dirige hacia lo que los especialistas en la materia llaman un aterrizaje forzoso, o sea, un choque contra la realidad, como ha ocurrido esporádicamente a través de los años.

Así y todo, para desazón de quienes sienten nostalgia por las grandes batallas ideológicas del pasado, cuando la política era literalmente una cuestión de vida o muerte, los líderes de las facciones que luchan por el poder están más interesados en llamar la atención a su propia voluntad de dialogar cortésmente con sus adversarios que en aludir a asuntos que podrían ser divisivos. Aunque muchos se afirman progresistas e incluso izquierdistas, para entonces denunciar como derechistas a sus rivales, las hipotéticas diferencias así supuestas importan relativamente poco. Por cierto, nadie supone que determinarán los resultados de la larga campaña electoral que, una vez superadas las primarias y las legislativas, seguirá hasta que Cristina haya abandonado la Casa Rosada. Como sucede en la mayoría de los países europeos, aquí casi todos los políticos son centristas pragmáticos que privilegian la imagen por encima de las convicciones, sean estas auténticas o meramente simuladas. Por ahora cuando menos, el tema dominante es la transición. Si bien los más avezados no quieren hacer gala de su impaciencia, todos saben que los tiempos están acortándose y que, a menos que nos sorprenda un triunfo oficialista tan arrollador que se reabran las puertas para la re-re de Cristina, en octubre la competencia entrará en su fase decisiva.

Puesto que nadie, con la eventual excepción de la “apocalíptica” Elisa Carrió, quiere asustar al electorado hablándole de los problemas gravísimos que el eventual sucesor de Cristina tendrá que enfrentar, o de lo que sucedería si los resultados de las elecciones legislativas le fueran tan negativas que se vería convertida en un pato llamativamente rengo, los presuntamente presidenciables dan a entender que se limitarían a corregir los errores cometidos por el gobierno actual, lo que, insinúan, podrían hacer con algunos retoques menores. Aunque los peronistas más disidentes y otros opositores denuncian con vehemencia las barbaridades que en su opinión han perpetrado la Presidenta y sus acompañantes, son reacios a brindar la impresión de creer que, si ellos llegaran al poder, se sentirían obligados a tomar medidas tan drásticas como las aplicadas por otros que en el pasado no tan lejano se encargaron de “un país en llamas”.

 

5 comentarios de “El sueño de una transición no traumática”

  1. Es patetico el analisis, y lo importante es hacerse cargo de la historia que ha vivido nuestro pais, ya sabemos que la corrupcion y el enriquecimiento es parte del sistema democratico, porque asi esta encarnado en los tres poderes y no se modificara por mucho tiempo (democracias europeas, española, italiana, griega francesas y puedo saltar de continentes si es preciso).Los gobiernos populistas y el peronismo concretamente en esta fase “progre” ha logrado incluir y hacer participar activamente a los sectores postergados por mucho tiempo, del cosumo y bienestar como no sucedido por muchas decadas, es logico pensar que para ellos es una decada ganada, y es perdida para los especuladores que siempre se enriquecieron con las politicas neoliberales. Hace muchos años que leo y escucho que el modelo esta agotado, que se termino el viento de cola, que no hay reservas y sin embargo los datos economicos son contundentes.Hay peronismos para rato mas o menos progre, es la unica fuerza politica que defiende la política de la inclusion, la educación, la salud, la 3 edad, el trabajo h la vivienda

  2. En cualquiera de los casos, sea CRistina ( el peor), u otro proveniente seguramente de PJ o peronismo se avecina una verdadera crisis económica. Se deberá campear como le tocó parece a De La Rua y probablemente con resultados parecidos.
    Aprenderemos alguna vez los argentinos?

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