Personajes / 9 de Agosto de 2013

Carla Bruni (45)

“La libertad total es tóxica”

Tras ser primera dama de Francia, retomó el canto con un CD de canciones propias. El padre biológico, protocolo, sida y tacos aguja.

Mis ideas siempre serán confundidas con el pensamiento de mi marido, como si él hablara a través de mí. Pero él es racional, y yo me guío más por las emociones”.

De carácter fuerte y con ese genio tano más “polite” –porque es del Norte– es visiblemente alpina, con su pelo natural rubio oscuro y sus ojos muy claros. Altísima y altiva desde que pisó la pasarela en 1985, se impuso con su gesto indiferente, su cara bonita y su andar sensual. Carla Bruni fue top model y una de las preferidas del gran couturier Yves Saint-Laurent, quien tenía debilidad por los rostros bellos como el de la princesa Grace Kelly y la actriz Catherine Deneuve. Carla e Yves se hicieron grandes amigos y el día de su muerte, el por entonces matrimonio presidencial de Francia, Bruni-Sarkozy, despidió al diseñador con grandes honores en la iglesia parisina de Saint Roch. Ese día, Carla se quebró aunque tuvo fuerzas para consolar a Lucienne, de 95 años –la madre del creador– y a Pierre Bergé, pareja y socio de Laurent durante 50 años.

Ahora, con su vida fuera del Palacio Presidencial del Elíseo, está dedicada a su carrera como cantante y acaba de lanzar su último CD “Little French Songs”, con sus propias canciones, varias autorreferenciales. Hace algunos días invitó a la prensa al Hotel Saint James de París y la cena hubiera sido un evento más, de no ser por el carisma cautivante de esta mujer, dispuesta a contestar sin filtro, ahora que se liberó del protocolo que guardó como primera dama. Italiana de Turín, naturalizada francesa, la ex modelo tuvo a Giulia –su beba de un año y seis meses– con Nocolás Sarkozy y a Aurélie , su hijo de once años, de una relación anterior con Raphael Enthoven, hijo del editor literario Jean Paul Enthoven. A los postres, entre una pitada y otra de un cigarrillo electrónico, Carla habló de su padre biológico, Maurizio Remmert, y sobre los cambios de su presente.

Periodista: Su canción “Pas une Dame” expresa el hecho de “una existencia incierta”. ¿Se debe al impacto de haber descubierto a los 28 años que era la hija de un amante de su madre?

Carla Bruni: Esa expresión habla sobre mí, sobre la forma en que nací y sobre esto de tener dos padres; es mejor tener dos –al fin y al cabo– que no tener ninguno. Estas nuevas canciones tienen un origen personal, pero como artista trato de comprender mis experiencias de vida y transmitirlas, porque sé que pueden identificarse con las de otros. La idea de existencia incierta vale para todos. No tenemos certeza de nada en esta vida, a excepción de la muerte. Si alguien piensa que tendrá a su marido a su lado para siempre, se engaña. Lo puede perder mañana. Por eso hay que cuidarlo.

Periodista: ¿Cómo se contactó con su padre biológico?

Bruni: Poco antes de morir, mi padre de crianza (el industrial y compositor Clásico Alberto Bruni Tedeschi) me contó que tenía un padre biológico. Le pregunté a mi madre si era cierto y ella lo confirmó, sin mucho entusiasmo: “Pues… es verdad”, dijo. Entonces busqué a Maurizio. Tenía muchas fotos antiguas de mi época de modelo… ¡Mamá y él siempre estuvieron en contacto, pero ella jamás me contó nada! Pero somos italianos, muy cariñosos y alegres, o sea que no fue un momento negativo. Al contrario, fue de felicidad. De repente supe que tenía una nueva hermana, Consuelo.

Periodista: ¿Qué siente que comparte con su padre?

Bruni: Maurizio es mi único pariente que como yo, toca la guitarra; no se puede negar la herencia genética. Empecé a tocarla a los 7 años sin tener influencias ni conocer los hábitos de él. Soy muy parecida a mi padre. Fue muy extraño cuando lo encontré viviendo en San Pablo. Maurizio era la pieza perdida de mi rompecabezas; antes de conocerlo me sentía como la imagen inconclusa de un puzzle.

Periodista: ¿Se ven con frecuencia?

Bruni: No mucha, lamentablemente. A veces él viene a París y otras nosotros viajamos a Brasil. Nos llevó a conocer Jericoacoara y Fortaleza. Me encantó.

Periodista: Cuando se convirtió en primera dama ¿conocía las reglas protocolares o tuvo que aprenderlas?

Bruni: Cada mujer en esa posición tiene que desempeñarse a su manera. Pero recibí mucho apoyo de mi antecesora, Bernadette Chirac. Ella tuvo ese rol por 12 años y conocía todos los detalles. La invité a almorzar muchas veces para que me aconsejara. Me hice francesa cuando me casé (nueve meses después de que Sarkozy asumiera la presidencia) y precisaba aprender más sobre Francia. Bernadette me dio óptimos consejos, uno de ellos fue la importancia de hacer trabajo humanitario; una oportunidad de ayudar a los otros que abre muchas puertas. Pude dedicarme mucho a mi lucha incansable contra el SIDA (N. de R: su hermano Virginio murió a causa de esta enfermedad en el 2006) y viajé a Burkina Faso y otros países africanos.

Para leer la nota completa, adquiera online la edición 1911 de la revista NOTICIAS.

 

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