Personajes / 16 de Agosto de 2013

Rodolfo Mederos (73)

“El tango es un Picasso, música mayor”

Bandoneonista, director, compositor, docente, tocó con Piazzolla, Pugliese y Baremboin. `Macdonalización´ del 2×4 y arte en retroceso.

"El tango electrónico no es ni tango ni música. Es un desvío, un oportunismo. Es tomar jirones de lo que se supone es tango y ponerlo en un envase tecno. Curioso".

escaleras arriba, en una casa antigua del barrio de Constitución, el creador de “Generación cero” –entre otras agrupaciones–, quien tocó con Ástor Piazzolla, Osvaldo Pugliese y Daniel Baremboin, y tuviera a cargo bandas de sonido de varios films, está dando una clase de bandoneón. Con el último acorde, sale una joven –no más de 20 años– y nos recibe con gesto cálido. Agudo y pasional, durante la charla Mederos lanzará ideas urticantes como el gas pimienta: “Nuestro Beethoven es Agustín Bardi y el Colón del tango es el boliche del barrio”. “En algún punto el arte debe irritar y provocar sospechas. Es auténtico cuando no es complaciente, debe producirnos inquietud, no debe acariciarte ni adormecerte; si te da confort, dudo: lo confortable está muy cerca de lo mediocre”.
Convocado por el Festival y Mundial de Tango que organiza el Ministerio de Cultura de la Ciudad del 14 al 27 de agosto, tocará con su orquesta típica en La Usina del Arte. “No hay que asustarse cuando digo que con la orquesta típica yo no aporto nada de lo que ya hicieron los grandes músicos”, dice.

Noticias: Pero entonces, Mederos, ¿qué hace?

Rodolfo Mederos: Mmm…A ver, ¿qué hago yo? (risas) No soy nihilista ni pesimista. Acabás de ver una jovencita que viene a estudiar bandoneón. No doy clases solo por una cuota; lo hago con amor y esperanza. Pero el tango se fue y vendrá otra música. Ahora en el mundo no hay música, es ruido. El arte ha dado un retroceso y está como esperando que el ser humano haga otras cosas además de guerras. Entonces, ¿qué hace Mederos? Por suerte, vengo de una época donde el tango era lo cotidiano; esa cotidianidad le dio razón de ser, autenticidad, fluidez. Yo no toco un tango porque lo aprendí. Nunca me planteé cómo había que tocarlo. Lo fui mamando de aquellos grandiosos músicos que vi y escuché, o con los que toqué, aun en la mesa de un café. Sí, mi viejo me regaló el primer bandoneón pero no fui a una escuela. Al tango lo aprendí de la vida. Era como respirar. Y no se aprende a respirar. Como la gran música que es, como el barroco o el clasicismo –períodos que han llegado a una cúspide– concluyeron y dieron lugar a otra cosa.

Noticias: ¿Qué es el tango?

Mederos: Es el romanticismo tardío rioplatense, una música total, mayor. Es como una pintura terminada, un Picasso, que lo único que hay que hacer es contemplarla y disfrutar. Entonces, me dirás, no es coherente: ¿qué hago yo tocando con una orquesta típica? Es para morder un poco nuestra identidad, para sentirle el gusto, como quien muerde un limón. Como la araña, estoy tendiendo sutiles redes para sortear ese frágil abismo –el que quedó entre la dictadura militar hasta acá– para que mis estudiantes puedan recibir de la orquesta su sonoridad, mis consejos o experiencias. Todas esas sustancias que a través de sus dedos, su corazón y su conciencia, los dejen proponer otra música que viene del tango, pero no de ese tango melancólico turístico, y que tenga proyección a futuro. Confío en ellos. Es una tarea de construcción cultural. La sociedad cambió y la música y la poesía tienen que cambiar, pero no hacia lo anglosajón.

Noticias: ¿En los 50 fue hechizado por Piazzolla y fue mutando hasta diseñar su propio estilo?

Mederos: Mmm… no sé. Es riesgoso hablar del propio estilo. El hechizo –tenía 15 años– fue mutando por contacto con otras fuentes, las verdaderas, que siempre uno las descubre más tardíamente. Como decía “El Principito”, lo esencial es inaudible a los oídos (sonríe).

Noticias: ¿Qué fuentes?

Mederos: Por ejemplo Pugliese, Gobbi, Arolas, Troilo, Bardi, Salgán. Y si bien todos estaban un poco en Piazzolla y había en él una manera de ser y una música que en un principio me hechizaron, pasó. Como nos decía Osvaldo Pugliese: “El tango los espera, sabe esperar”.

Para leer la nota completa, adquiera online la edición 1912 de la revista NOTICIAS.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *