Salud / 16 de agosto de 2013

Neurociencias

Soñar para recordar

Estudios indican que dormir mantiene el equilibrio del cerebro, y fortalece la memoria.

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Actividad. El cerebro acumula experiencias que analiza y adapta mientras descansa.

Dormir o no dormir se transformó en algo que no solamente tiene que ver con el descanso, sino con la salud misma de las personas. Aunque el reloj biológico humano indica que al menos un tercio del día debería estar dedicado a Morfeo, lo cierto es que el insomnio y el sueño de corta duración se van transformando (casi) en una epidemia mundial. Si en la década del ’60 el promedio dormido cada noche por una persona era de entre 8 y 8,9 horas, en 1997 ese promedio había caido a 7 horas. Hacia el año 2004, la situación había empeorado y ya los expertos hablaban de que uno de cada 3 personas adultas dormían menos de 6 horas cada noche.

Situación nada gratuita, que se muestra en toda su magnitud cuando adultos, adolescentes y niños sufren mucho más que cansancio, a la vuelta de noches con descansos tan cortos. De hecho, hay estudios que demuestra cómo el Índice de Masa Corporal (BMI) está vinculada estrechamente con la cantidad y calidad del sueño de cada individuo.

Pero ¿por qué y para qué duermen las personas? Aunque la pregunta parezca obvia (para descansar) los científicos tratan de ir más allá y averiguar por qué dormir está tan relacionado con la memoria. Con perderla o con recuperarla. Con fortalecerla o con debilitarla. Dormir, dicen ahora, no es solo un descanso para el cuerpo y la mente, sino un medio de fortalecer esa mente, que deberá estar lista, después del sueño, para seguir adelante y sobrevivir a otro día más de vida.

Todos dormimos. Los seres humanos, sí. Y también los pájaros, las iguanas, las moscas y las cucarachas. Aunque quedarse dormido pueda implicar para algunos de ellos convertirse en comensal de un cazador. Pero tan importante es dormir, que los delfines y otros mamíferos marinos, por ejemplo, duermen alternando los hemisferios cerebrales que continúan despiertos, para seguir saliendo a la superficie a respirar de tanto en tanto.
Para leer la nota completa, adquiera online la edición 1912 de la revista NOTICIAS.

 

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