Televisión / 13 de Septiembre de 2013

Televisión

Delivery antifarándula

Televisión abierta, en la cabaña del Tío Franco. Variedades. Domingo a las 11 por América. Cond. Franco Torchia. Prod. Televisión abierta Producciones, UNTREF y América. Idea y dir.: M. Cohn y G. Duprat.

Por

Hubo una época oscura adonde el ojo de “Gran Hermano” no llegaba, por redes sociales se entendía otra cosa y los concursos de baile no se apellidaban Tinelli. Fue en esa era, a fines del siglo pasado, cuando dos jóvenes sin escrúpulos inventaron un formato que modificó la tevé por su verdad envuelta en papel de diario y sin moños. Porque “Televisión abierta” fue –y todavía es– la vía libre para que cualquier hijo de vecino haga y diga ante la cámara lo que tenga ganas desde su casa y para quien quiera oírlo.

Gaston Duprat y Mariano Cohn, los mismos creadores de “Cupido” y de películas como “El hombre de al lado”, lanzaron esta novedad en 1999 en la medianoche de América; después, tuvieron un breve regreso en 2005 por Canal 7; y ahora, la tercera por el canal de la primera vez. En abril, retomaron con la locución inconfundible de Pío Ragal pero, a partir de septiembre, realizaron cambios: el ciclo tiene un conductor, Franco Torchia, quien junto a un invitado y desde una “cabaña” presenta los videos de los “humanos y humanoides” que le ponen el cuerpo a esta propuesta de “delivery televisivo”.

Con el mismo micrófono puntiagudo, la gente recibe en su comedor a “Televisión abierta” cuyos ojos son los del espectador y por eso, entramos con la cámara a esa intimidad impostada, consensuada, arreglada previamente pero con personajes y escenografías auténticas. Lo que se verá es humorístico siempre. No importa que la intención no lo sea; no importa cuán bien pueda danzar la nena o lo completo que sea el aporte de tal coleccionista.

Siempre el efecto es el humor porque así funcionamos cuando vemos a los primos en la fiesta cantando una zamba o a la cuñada menearse en el caño de la terraza.
En cada toma, entre la mesa, los sillones y la pava del mate, suele ubicarse atrás del personaje central, un extra que puede ser algún abuelo o la mucama, una composición del espacio con efecto cómico per se. Aquí no hay chistosos ni nadie se burla de nadie porque todos están desnudos.

Esa horizontalidad es la transgresión de “Televisión abierta” y por eso, convoca a gorditos, a gays, a viejos, a tantos imperfectos liberados de la presión. Cuando suele decirse, de manera despectiva, que es un programa de “freakies”, habría que aclarar que no se trata de una búsqueda sino de la consecuencia lógica a la libertad de origen. No obstante, este año hay una oferta excesiva de bailarines en busca de fama que le quitan frescura a la propuesta.

Torchia, panelista en “Intratables” y voz de “Cupido”, es el conductor ideal, creemos el único en la tevé local capaz de dar con el tono justo para este ciclo, aunque tendrá que cuidar que el invitado pueda seguirle la corriente como pasó con Fabio Alberti y no pasó con Federico Bal. En cuanto a América, pónganse las pilas: el horario de los domingos a las 11 es un boicot a la originalidad.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *