Libros / 27 de septiembre de 2013

Libros

“Viajero solitario”, un portatil de Kerouac

de Jack Kerouac. Caja negra, 186 págs. $ 98.

Por

Fue el motor difusor inicial de la denominada “generación beat” (Allen Ginsberg, Gregory Corso, Lawrence Ferlinghetti), no solo a través del éxito inmediato, enorme (y para él destructor) de “En el camino”, hoy un clásico, sino a través de notas o entrevistas sobre ella. Él mismo era consciente de su multiplicidad inabarcable.

En el Curriculum Vitae que introduce este libro se autodefine: “Empleo en el ferrocarri y como marinero, montañas, misticismo, lascivia, solipsismo, desenfreno, corridas de toros, drogas, iglesias, museos, calles, una aleación de vida como fue vivida por un libertino orgulloso, educado e indigente que va a ninguna parte”. Fue una especie de líder, pero sin ganas: “No soy realmente un ‘beat’ sino un solitario, lunático y extraño místico católico…”

Largamente agotado, el libro incluye ocho artículos que recorren buena parte de las experiencias y los estilos de su obra. El más extenso es “La tierra del ferrocarril”. Retrata la vida de los trabajadores desde las comidas hechas con métodos ínfimos hasta el calzado reforzado para que no se doble cuando se camina sobre roca, o las cortinas que han absorbido tanto hierro que al sacudirlas “se partían en seco y caían en pedazos y se diseminaban en el aire como minúsculos insectos con alas de hierro”.

También registra con humor su carácter de novato, las corridas de los trenes donde trabajaba, sus llegadas tarde, la frase lapidaria de un jefe: “Si esas ruedas te pisan las piernas, lo harán sin remordimientos”.

“Solo en la cocina de la montaña” recuerda el libro “Los vagabundos del Dharma”, la larga soledad en una cabaña de montaña para detectar incendios. “Campesino mexicano” transmite la casi idolatría que sentía por los mexicanos. El “Gran viaje a Europa” es una mezcla de epifanía y dificultad, y “La extinción del vagabundo americano” canta la nostalgia de un pasado que para él era su presente interno.

En esa melancolía pasó muchos de sus últimos años, acompañado por su madre, y por las borracheras convertidas en alcoholismo, lejos de las parrandas salvajes de la juventud que alimentaron su libro clave. Algunos reconocerán el tono de inmediato. Quienes entren a él por primera vez, tendrán un muestrario diversificado, incitante.

 

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