Restaurantes / 4 de Octubre de 2013

RESTAURANTE

“Forneria”, corazón caliente

Malabia 1825, Palermo Soho. Tel: 4831-5447 / 832-7188. Cocina italiana/Pizzas. Lunes a lunes de 9 al cierre. Reservas. Tarjetas. Menú ejecutivo (lunes a viernes): $51. Precio promedio: $ 150.

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En un barrio atiborrado de restaurantes, bares y comercios de todo tipo, es difícil hacer foco en un lugar en particular y mucho más llevarse una grata sorpresa. Esa fue la reacción al conocer “Forneria”, una cantina chic ambientada con muy buen gusto y una cocina bien lograda.

Aunque hecho a nuevo, el local replica a una clásica trattoria italiana: piso en damero, barra de madera, columnas con azulejos verdes, luz de tubo (en versión contemporánea, tamizada), mesas y sillas de madera e hierro, y toques autóctonos como ralladores de queso, bien de campo, ajustados en el borde de las mesas.

Tiene además una de las terrazas más lindas del barrio, con vista abierta sobre la Plaza Armenia, calesita incluída.

Como su nombre lo indica -forneria podría traducirse como “hornería” o lugar de hornos- el corazón del lugar es un gran horno de barro, que se aromatiza con madera de manzano una vez a la semana, y del que salen pizzas finitas y crocantes, bien a la italiana.

Una de las más pedidas, además de las clásicas Margherita y Cuatro Quesos, es la Pancha Caramelo, con mozzarella, panceta, cebolla caramelizada y provolone, lo cual demuestra el vuelo de su propuesta. Hay otras opciones interesantes, como la Popeye Not Dead, con espinaca, mozzarella, mascarpone y huevo roto; y la Maestro Giovanni, con papa, mozzarella, brie y romero fresco.

Para acompañarlas, cerveza o un auténtico moscato italiano. Un consejo: antes de la pizza, o de lo que sea que ordene, pida unos buñuelos de espinaca. ¡Memorables!

En la cocina de “Forneria” hay otros dos hornos y de ellos salen mucho más que pizzas. Para empezar, panes, que llegan a la mesa irresistiblemente calentitos, en una bolsa de papel madera “arremangada”.

Estos dan origen a suculentos desayunos y meriendas, y también a los paninis de la casa que, a pesar de su nombre italiano, vienen de las tierras más variadas: desde cheeseburger (con pepinillos, bien yankee) hasta Ciabatta Palermo (un “sánguche” de milanesa completo, con un toque de alioli).

También del horno salen papas -doradas por fuera, tiernas por dentro- que ofician de guarniciones de milanesas, bifes y matambritos de cerdo en porciones abundantes, para compartir. Por último, “Fornería” se destaca por sus pastas rellenas, caseras: capelettis de salmón y puerro; sorrentinos de jamón ricotta y mozzarella; y raviolones de calabaza y queso, entre otras. Las porciones son para uno y el precio un poco elevado, pero la zona se paga.

Entre los postres predominan los clásicos argentinos (flan, panqueque, charlotte) pero puede aventurarse con una auténtica “tanada”, infaltable en el Little Italy de New York: el affogato, un helado de vainilla sobre el que se hecha un café espresso caliente.

Calor de hogar, aire de primavera: nada como tomarse un trago o un clericó en la terraza de “Forneria”. Su coctelería es variada y de calidad, al igual que su carta de vinos y bebidas. Si escucha hablar en otro idioma, no será por el alcohol: el turismo adora “Forneria”.

 

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