Música / 11 de octubre de 2013

MÚSICA

La elegancia del clásico Ron Carter

El gran contrabajista volvió a la Argentina al frente de su Golden Striker Trío para hacer una pequeña gira nacional.

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★★★★ Se le podrá atribuir cierta comodidad en su manera actual de armar su repertorio y en el modo de interpretarlo. O decir que prefiere ir a lo seguro antes que proponer novedades. Lo que no se podría decir jamás de Ron Carter es que haya perdido ni una pizca de su swing, que no cuide cada nota como si fuera la única, o que la belleza abandone aunque sea por un rato los noventa minutos que dura su concierto.

Músico del legendario quinteto de Miles Davis y compañero de otras figuras ilustres. Septuagenario que conserva sus ganas de viajar. Líder de un trío sin batería que ha instalado como su instrumento más preciado; siempre con Russell Malone en la guitarra y ahora con Donald Vega en el piano, en el lugar del recientemente fallecido Mulgrew Miller.

Así llegó. Debutó en Montevideo y pasó por Córdoba, Neuquén, Buenos Aires y Rosario, en un “tour de force” que soportó sin chistar pese a sus 76 años y a una operación de columna que lo obliga a moverse, incluso en el escenario, con un bastón.
Clásico como es, encabezó su Golden Striker Trío y armó un programa previsible. Arrancó con dos piezas propias.

Tuvo su habitual “viaje” brasileño, que incluyó una delicadísima versión de “Samba de Orpheus”. Repasó “standards” en sus interpretaciones de “Soft Winds” de Henderson -en un muy buen momento de su concierto- y “There Will Never Be Another You”, una canción popularizada en los 60 por Sinatra. Y consiguió su pico más alto en su arreglo para otro clásico, “My Funny Valentine”.

Poco puede agregarse sobre el talento de Carter con el contrabajo, que muchas veces usa como si fuera un instrumento melódico. Vega es un pianista con buena técnica, aunque algunos jazzistas le achacan un exceso de prolijidad. Y Malone es el guitarrista que cualquiera querría tener en su grupo; y baste su largo solo de “Candle Light” para dar cuenta de ese talento.

 

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