Teatro / 18 de Octubre de 2013

teatro

“Interiores”, una sinfonía de sentimientos

De la compañía Vanishing Point. Con Paul Thomas Hickey, Peter Kelly y elenco. Dirección: Matthew Lenton. Teatro Regio, Córdoba 6056.

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★★★★★ Sobre la belleza y la oscuridad de la vida, de la soberbia de la juventud y la sabiduría de los mayores, del amor en sus múltiples matices, de cómo no controlamos nuestro propio destino y luchamos contra fuerzas caóticas que rigen el futuro siempre incierto, del dolor inconsolable por los que parten y nos dejan sumidos en una profunda tristeza, de lo que queda pendiente y jamás se podrá saldar. De todo eso, y mucho más, habla la estupenda propuesta que el director escocés Matthew Lenton presenta junto a su grupo Vanishing Point.

La historia es en apariencia simple. Detrás del gran ventanal de un hogar sencillo, perdido en medio de la nada, Peter, el afable dueño de casa prepara una cena que celebra anualmente para conmemorar la llegada del día más largo del año. Lo acompaña su joven y tímida nieta Ruby, más preocupada por la apariencia que por ayudar a su abuelo. Mientras los invitados son Ann, una cálida y añosa señora que tiene la amabilidad de aportar una torta, que nadie probará. También la tambaleante pareja integrada por una locuaz Aurora y el ansioso e inseguro Paul. A quienes se suman el lozano Davide, que desborda esperanza, y el inquietante Damir, un ser lleno de misterio. Lo curioso es que arriban con carabinas y armas varias, como si fuera de la morada, además de los osos que pueblan la región, un peligro mucho más ominoso acechara en medio de la helada noche.

Las acciones se desarrollan sobre los cánones habituales de este tipo de reuniones, salvo por un detalle, los diálogos de los actores no son audibles para el público que observa lo que sucede en escena, al igual que un voyeur atisba lo que ocurre en una vivienda vecina. La conversación casi nunca se detiene y las diferentes historias de cada uno se van exponiendo alrededor de la mesa. La aparición de una misteriosa narradora que recorre la platea y asciende a proscenio para explicarnos lo que no se percibe a simple vista, en especial el devenir de los personajes, dará mayor sentido a una lógica interna que se volverá en extremo seductora.

Levemente inspirada en el universo imaginado por el autor belga Maurice Maeterlinck (1862-1949) y su obra “Interior”. También con reminiscencias, quizás inconscientes, del magnífico film “La ventana indiscreta”, de Alfred Hitchcock. Sin duda, lo que logra este espectáculo, de notable realización, es conmovernos y hacernos reflexionar sobre la futilidad de los pocos momentos de aparente felicidad que tiene la vida cotidiana. Aquellos encuentros familiares, tan tediosos y simbólicos en nuestra adolescencia, que al ser adultos, añoramos para siempre.

Un inmejorable elenco se compromete de manera visceral, bajo la férrea y sensible mano del joven director escocés Lenton, para componer una sinfonía de sentimientos realmente inolvidable.

 

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