Opinión / 25 de Octubre de 2013

Cambio de piel

Los resultados de las elecciónes no nos dirán mucho sobre cuál de las alternativas logrará imponerse.

MASSA. El tigrense representa la última metamorfosis del peronismo para seguir en el poder.

La Argentina se encuentra en medio una de sus mutaciones periódicas. Está dejando atrás un orden político o, si se prefiere, un “relato”, y preparándose anímicamente para probar suerte con el siguiente sin saber muy bien cómo será. Parecería que hay cuatro opciones: una versión desdentada del kirchnerismo liderada por alguien como Daniel Scioli, el peronismo pragmático de Sergio Massa y compañía, una alianza del radicalismo con la centro-izquierda santafesina de Hermes Binner y la derecha moderada porteña capitaneada por Mauricio Macri. Aunque se prevé que las elecciones legislativas del domingo sirvan para confirmar que la mayoría quiere salir de la Argentina K cuanto antes, los resultados no nos dirán mucho sobre cuál de las alternativas logrará imponerse, o si, para enfrentar la multitud de problemas que están surgiendo en el camino, tendrá que ensamblarse una combinación novedosa antes de que el país pueda disfrutar de algunos años de estabilidad relativa.

Para hacer aún más borroso el futuro, nadie ignora que sería prematuro celebrar el funeral del fantasioso proyecto kirchnerista. Puede que esté moribundo, pero así y todo se resiste a morir. Los impresionados por el voluntarismo mesiánico que caracteriza a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner y los soldados de su ejército de militantes temen que procuren prolongar su “ciclo” intentando una maniobra decididamente heterodoxa. Algunos aventuran que, por los consabidos motivos de salud, la señora abandonará la Casa Rosada en diciembre, o sea, antes de completar la mitad de su mandato, con la esperanza de que los próximos dos años resulten ser tan atroces que a finales de 2015 “el pueblo” le suplique perdón por haberle dado la espalda.

 

2 comentarios de “Cambio de piel”

  1. Massa posee alrededor de 250 o 280 palabras en todo su haber. Muy pobre en palabras o lenguaje, pobre en las ideas, esto es básico. Pero más allá de esto representa la restauración conservadora en argentina. Las corporaciones y garcas encontraron. al fin, su candidato.

    1. Eso es 5 veces más palabras que “Me-quiero-ir” Lorenzino y como 10 más que “Con-fuerza,con-pasión” Scioli.

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