Cultura / 28 de octubre de 2013

El resplandor del Aleph

Una muestra que homenajea a Borges para celebrar los dos años del Faena Arts Center. Fotos.

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“Space-Speech-Speed”, el trabajo de Mischa Kuball refleja grupos de sílabas que rebotan en esferas de espejos con luces.

Faena Arts Center cumple dos años y los celebra con reflejos infinitos, capaces de transportar al observador a impensados universos. “El Aleph” reúne obras de Anthony McCall (Inglaterra, 1946) y Mischa Kuball (Alemania, 1959). María Kodama leyó un fragmento de “El Aleph” de Jorge Luis Borges en la inauguración de la muestra aniversario, cuyo título coincide con el nombre del vecino edificio Faena Aleph Residences, firmado por el prestigioso estudio de arquitectura Foster + Partners, en Puerto Madero. El espíritu del relato de Borges –también una “puesta en escena del enfrentamiento del hombre con el infinito, representada por el punto que contiene todos los puntos del universo”– atraviesa las mágicas perspectivas lumínicas y los casi ilimitados reflejos de luz de las obras.

Los puntos del universo. La admiración del curador alemán Alfons Hug por el icónico escritor se traduce en su gran entusiasmo por Buenos Aires. “Si en el mundo hay un Aleph, está aquí”, dice. Homenaje a Borges, la muestra lo “reinterpreta (…) acercándosele cuidadosamente, para luego seguir su luz propia por los senderos de un monólogo interior”.

La exhibición tiene como inspiración la “pequeña esfera tornasolada, de casi intolerable fulgor”, que el personaje de Borges del cuento “El Aleph” ve en un sótano de la calle Garay. “Al principio la creí giratoria; luego comprendí que ese movimiento era una ilusión producida por los vertiginosos espectáculos que encerraba. El diámetro del Aleph sería de dos o tres centímetros”. Personaje, y al mismo tiempo autor, Borges frecuenta la casa de Carlos Argentino Daneri, primo de su amada Beatriz Viterbo. Allí se encuentra con el comienzo de todos los comienzos: el Aleph, primera letra del alfabeto hebreo.
Las cuatro proyecciones de McCall, en el borde de la escultura, película y dibujo, forman conos de luz y ocupan la sala Molinos, envuelta ahora en una fina niebla. Desde lo alto, muy alto, se proyectan gruesos trazos que, en ciclos de alrededor de 15 minutos, diseñan líneas blancas que se mueven imperceptiblemente. Se trata de “You and I (III)”, “Breath (III)”, “Skirt”, “Meeting you Halfway”, cuyos títulos traducidos apelan a un “tú y yo, al aliento, a una falda, a un encuentro a mitad de camino”; son piezas que borran los límites entre obra y público, ambos inmersos en la bruma y el resplandor.

En paralelo, en la sala Catedral y también a oscuras, el trabajo Kuball “Space-Speech-Speed” refleja grupos de sílabas que rebotan en varias esferas de espejos con luces, como las de las discotecas, y se proyectan en acelerado movimiento en las paredes formando las palabras “espacio, discurso, velocidad”; todo es fulgor y vértigo en este despliegue de brillos y señales inmateriales.

El comienzo. La gigantesca “aventura escultura” de Ernesto Neto, “O Bicho SusPenso na PaisaGem” (Bicho suspendido en el paisaje), inauguró Faena Arts Center, que luce en la recepción de la sala Molinos un móvil de Julio Le Parc.

Tras su apertura en septiembre de 2011 se desplegaron una sucesión de muestras de reconocidos artistas internacionales, sazonadas con exhibiciones de artistas locales como Manuel Ameztoy, con una flora tropical manufacturada con friselina (liviano tejido de fibra sintética) calada que recrea “Paraísos tropicales”, y Adriana Minoliti, cuyas pinturas y dibujos se exhibieron, junto a la de otros artistas, en el marco de LEA, el Laboratorio de Experimentación artística desarrollado aquí.

El Piper Comanche atravesado con flechas de comunidades aborígenes del Amazonas de “Los carpinteros” ya no está a la vista, pero el refinamiento formal, humor e ingenio de los artistas cubanos quedó en “Alumbrado público”. La sorprendente pieza, con 10 postes de luminarias de hierro de seis metros de alto y 14 de largo, quedó instalada en la plaza pública de Los Molinos Building, casi frente a la entrada de Faena Arts Center. Inolvidables son también los “mapas mentales” de Franz Ackermann, resultado de sus travesías y exploraciones por la ciudad, eternamente asociada a Borges.l

La autora es CRÍTICA de Arte de NOTICIAS.

 

Comentarios de “El resplandor del Aleph”

  1. Me parece que el título tenía que haber sido El resplandor de El Aleph, tal como se lee en la nota: María Kodama leyó un fragmento de “El Aleph”. No dice “del Aleph”

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