Música / 8 de Noviembre de 2013

Música

Ringo Starr, a prueba de críticos

Volvió. Repitió la fórmula de combinar temas de The Beatles con los de sus compañeros de la All Starr Band.

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Un beatle y sus amigos. Ringo Starr, para fans complacientes.

★★★ Sin problemas de cartel. Sin escrúpulos sobre la respetabilidad de su nombre. Sin otro objetivo que pasarla bien, hacerse de unos pesos y seguir en acción. Para negarse al retiro jubilatorio. Con un sexteto que conserva su nombre, All Starr Band, pero que va cambiando a sus integrantes con los años. Y con un repertorio que repasa una decena de títulos de la época en que era el baterista de The Beatles y que suma unos cuantos más de sus compañeros de escenario y/o de los grupos por los que ellos pasaron.

La fórmula es sencilla y Ringo repasa títulos como “Matchbox”, “It Don’t Come Easy”, “Don’t Pass Me By”, “Honey Don’t”, “Anthem”, “Photograph”, “Act Naturally”, etc. Pone en estado de locura a sus fans con “Yellow Submarine” y “I Wanna Be Your Man”. Canta con más ganas que talento vocal. Y reitera sus apelaciones a la paz y al amor. El resto del tiempo –mucho– lo dedica a sentarse a la batería –y hasta a un cajón peruano– para ponerse él en acompañante –en rigor, de segundo baterista de Gregg Bissonette– para el lucimiento de los demás. Steve Lukather, Richard Page, Gregg Rolie, Mark Rivera y Todd Rundgren tienen sus momentos solistas. El repertorio va de los ’70 a –sobre todo– los ’80. Suenan “Evil Ways”, “Rosanna”, “Black Magic Woman”, “You Are Mine”, “Oye como va”, “I Saw the Light”, “Broken Wings”. Y esa fusión entre discoteca ochentosa y fiesta de cumpleaños se pone a pleno con “Hold the Line”, un “cover” de Toto.

No hay sorpresa. No hay temas nuevos. No hay una puesta especialmente trabajada. No hay, finalmente, un proyecto artístico. Hay, sí, un grupo de señores bien maduros y muy experimentados, una banda que conoce este oficio y que logra combinar sus distintos orígenes en un plan de entretenimiento común. Hay un ex beatle como referente, que es quien vende los tickets. Y todos, los músicos y especialmente el público, se van muy felices. Chapeau.

 

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